La Ministra alemana de ciencia y tecnología

Las universidades del siglo XXI

José Canosa
La ministra alemana de ciencia y tecnología, Annette Schavan, ha dado recientemente
una conferencia en la Fundación Rafael del Pino sobre el papel de las universidades en
las sociedades del conocimiento que se espera emerjan en Europa en este siglo.
Estuvo acompañada por su homóloga española, que pronunció unas palabras de
clausura. Aunque ambas expusieron los objetivos a alcanzar, lo hicieron en términos
generales, y no mencionaron ninguna de las reformas esenciales que son necesarias
para sacar al sistema universitario del continente europeo del marasmo y
estancamiento en que se haya sumido.

                                                    
La doctora Schavan expuso con entusiasmo
una serie de principios generales que
deben guiar la labor de las universidades en
este siglo. Atraer a los mejores estudiantes
sin consideración de su procedencia, lograr
la movilidad de profesores y  estudiantes en
el Espacio Europeo de Educación Superior
(EEES), mejorar la transferencia de los
resultados de la educación a la economía,
etcétera. Todo ello enmarcado en el
proceso de Bolonia por el que se crea el
EEES.

El proceso de Bolonia constituye un intento
de armonización de las universidades
europeas, sobre todo en cuestiones
formales como los nuevos títulos
universitarios: grado, máster y doctorado.
Esto, filosóficamente, requiere una
intervención importante de los ministros
de educación, es decir, de los políticos, en la formulación de la nueva organización universitaria.

Existe una contradicción evidente entre la homogeneización que supone el EEES y la
independencia total de las universidades norteamericanas (públicas o privadas) del poder
político. Estas son un modelo de excelencia que en cierto sentido los políticos europeos quieren
emular.

En
The Times Higher Educational Supplement de 2006 se apuntan las 100 mejores
universidades del mundo. Entre las 50 primeras figuran 42 universidades anglosajonas
(americanas, británicas, australianas, canadienses y neocelandesas). Alemania no tiene
ninguna. Conscientes de la superioridad del sistema universitario anglosajón y de la
decadencia relativa de las universidades alemanas, el gobierno de Schröder manifestó en 2004
su intención de impulsar la creación de una universidad de élite, similar a Harvard o Stanford, e
inmediatamente aludió a la necesidad de una financiación y dirección estatales. Esto mostró
que ignoraba que las universidades americanas de élite son excelentes precisamente porque el
Gobierno no juega ningún papel en su dirección.

Los estatutos de Harvard o Stanford no aparecen en ningún boletín oficial, y para su
modificación no se requiere el consentimiento de Gobierno alguno. Es de esperar que los
políticos europeos acaben de comprender de una vez esta característica básica de las  
universidades anglosajonas.
     
Es imposible describir el modelo de las universidades públicas americanas. Porque no existe.
Cada Estado ha creado por acción legislativa su sistema propio de universidades públicas. La
Universidad de California (UC), en realidad un sistema de diez universidades, es la mejor
universidad pública de EE.UU. Sus características básicas son: plena independencia del poder
político, financiación que proviene tanto del Estado como del sector privado, profesores que



















pleno para organizar y gobernar la UC. Dieciocho regentes son nombrados por el gobernador
para doce años. Siete son miembros natos de la Administración, y uno es un estudiante
nombrado por el CR. El mandato del gobernador de California es de cuatro años, por lo que la
independencia del CR está  garantizada. La única influencia de la Administración sobre la
universidad es la obvia: la asamblea legislativa determina por votación la contribución estatal a
su presupuesto.

Y sí, en épocas de vacas flacas como la actual, hay recortes y UC congela sueldos, elimina
programas académicos y se desprende de profesores.

Las mejores universidades europeas se encuentran en el Reino Unido (Oxford, Cambridge,
Londres) y en Suiza (Escuela Politécnica Federal de Zurich, ETH). Estas contratan con plena
libertad a profesores extranjeros; ETH tiene del orden de 50% de profesores permanentes
extranjeros.

Las universidades emblemáticas del Reino Unido son públicas y privadas a la vez, es decir, son
financiadas casi al 50-50 por el gobierno y por fondos privados. La independencia con respecto
al gobierno es total. La Universidad de Cambridge tiene uno estatutos del siglo XIII que sólo
pueden ser modificados por la Reina. Su independencia quedó establecida de forma tajante en
1689, cuando los
fellows del King's College rechazaron el nombramiento de Isaac Newton como
su Rector, hecho por el rey Guillermo II.

La calidad de la enseñanza e investigación de las universidades del Reino Unido es evaluada
por comités académicos cada cuatro años, y el gobierno asigna las subvenciones a las mismas
en función de esta evaluación. Aparte de esto, las universidades no están sometidas a control
alguno del gobierno. Las universidades británicas no han considerado entrar en el proceso de
Bolonia.

En Suiza, aunque sus universidades son públicas, sus profesores no son funcionarios y tienen
también un sistema de gobierno independiente del poder político.

Las universidades americanas, británicas y suizas, mediante el uso de su autonomía plena,
seleccionan a sus profesores y estudiantes con plena libertad, y por tanto desde siempre han
resuelto el problema de la movilidad de profesores y alumnos, y el de la homologación de títulos
universitarios, ya que sus títulos propios gozan de un gran prestigio.

Si no se abandona el modelo continental europeo actual (Francia, España y Alemania) de
universidades públicas reguladas por los gobiernos y con profesores funcionarios, las únicas
universidades europeas capaces de responder al reto globalizador en el siglo XXI serán las
británicas y las suizas.

José Canosa es doctor en Física Aplicada por la Universidad de Harvard y antiguo investigador en el
Centro Científico de IBM en California.
Copyright Actualidad Económica, 6 al 12 de marzo 2009
no son funcionarios,alumnos que
son seleccionados por mérito, y la
inexistencia de títulos oficiales (es
decir, sus títulos son avalados
exclusivamente por el prestigio de
la propia universidad y no son
homologados por nadie más).     

Ni el gobierno federal ni los
gobiernos de los estados tienen
ministros de educación
responsables de las
universidades. Estas se
gobiernan a si mismas. ¿Cómo?
La Constitución de California
estableció hace 125 años un
Consejo de Regentes (CR) de 26
miembros al que confirió el poder