No existe un modelo único de universidad pública americana, porque cada estado ha desarrollado su propio modelo libremente. Por tanto, al no ser posible dar una visión unificada de la universidad pública en Estados Unidos, he elegido la Universidad de California por haber vivido en Palo Alto (situado en las cercanías de Stanford y Berkeley) doce años, y haber enseñado durante un curso en la Universidad de California, Berkeley.
La Universidad de California está considerada como la más grande y la de mayor calidad de las universidades públicas de Estados Unidos. El objetivo de este capítulo es señalar las características que pueden ser adaptadas a las universidades públicas españolas, para lograr un sistema estable de gobierno, que garantice su independencia del poder político, permita el establecimiento y crecimiento de tradiciones de excelencia, y contribuya al desarrollo económico de las regiones en que están implantadas.
Esto no es algo totalmente utópico. España, con el estado de las
autonomías, vive un momento histórico especial. El gobierno central ya ha
transferido parte de las competencias universitarias a las autonomías, pero no
acaba de ceder el control total, y persiste en el concepto históricamente
fracasado de un sistema único para todo el país, codificado en la nueva Ley
Orgánica de Universidades (LOU). Las reacciones airadas desatadas contra esta
ley ponen de manifiesto la politización extrema del problema universitario. El
partido socialista ya ha expresado su intención firme de cambiarlo todo “cuando
ganemos las elecciones.” Un sistema universitario sometido a estos vaivenes
políticos no tiene ninguna posibilidad de establecer y mantener una
tradición de excelencia. La Universidad de California puede ser un modelo a
seguir para resolver los problemas endémicos y sempiternos de la universidad
pública española. No es cuestión de dinero.
El gobierno federal de Washington no opera, regula o controla ninguna universidad pública, ni promulga leyes o estatutos relativos a las mismas, ni especifica o define títulos académicos de ningún tipo. No obstante, el gobierno federal ha apoyado y apoya de forma masiva la educación universitaria, concediendo con criterios competitivos subvenciones considerables tanto a las universidades públicas como a las privadas.
Por la tradición histórica federalista, las universidades públicas fueron establecidas por los estados a partir del siglo XIX. Al tener autonomía total en esta esfera, los estados crearon universidades públicas según sus propios criterios, los cuales generalmente respondían al afán, no sólo de crear centros de educación y cultura, sino también de contribuir a su desarrollo económico.
El impulso inicial para la creación de las futuras universidades públicas fue la Ley Morrill de 1862, por la que el gobierno federal ofreció tierras públicas (“land-grants”) a todos los estados de la unión para la creación de colegios de agricultura y mecánica. California recibió 150.000 acres, unos 607 km2, equivalentes a una extensión 19 veces superior a la donada por el senador Stanford para el establecimiento de la universidad que lleva su nombre. Dado que el campus de Stanford, con una extensión de 32 km2, es uno de los más grandes en Estados Unidos, las tierras públicas recibidas por California excedían con mucho las necesidades de los futuros colegios de agricultura y mecánica. La idea era que los estados vendieran parte de las tierras recibidas para financiar el establecimiento, dotación y mantenimiento de los futuros colegios.[1]
Orígenes históricos. En 1849, un año después del descubrimiento del oro, se celebró en Monterrey una convención para redactar la Constitución del Estado. Pero éste no disponía de los medios necesarios para establecer ni oficinas gubernamentales ni instituciones educativas. Ello dio lugar a la creación de escuelas y academias privadas. Una de las primeras fue fundada por unos pocos pastores protestantes, enviados por la American Home Missionary Society de Nueva York para el cuidado de las almas en los campos mineros y en las ciudades de aluvión. En 1855 fundaron el Colegio de California en Oakland, en la bahía de San Francisco, cuyo primer director fue el Rev. Henry Durant.
A pesar de la dedicación y esfuerzos del Rev. Durant, de los estudiantes, y de los benefactores y amigos del colegio, el futuro era incierto porque la financiación era bastante precaria. De forma rutinaria, los acreedores abordaban al Rev. Durant en las calles de Oakland reclamándole el pago de facturas.
Después de recibir los 150.000 acres bajo la ley Morrill de 1862, la Legislatura de California promulgó en 1866 la ley para el establecimiento de un Colegio de Agricultura, Minería y Mecánica. El nuevo colegio tenía el dinero, pero no disponía todavía de un campus. El Colegio de California tenía un campus y edificios modestos en Oakland, pero apenas disponía de fondos. Entonces el Colegio de California ofreció donar al estado su campus y edificios con una condición: que se estableciera una “universidad completa” en donde se enseñasen humanidades, además de agricultura, minería y mecánica. Se llegó a un acuerdo y la legislatura tuvo que derogar la ley de 1866, y promulgar una nueva ley orgánica en 1868 por la que se creaba la Universidad de California. Esta ley confiaba la organización y el gobierno de la nueva universidad a una corporación denominada Los Rectores (Regents) de la Universidad de California.
Así fue el comienzo de una universidad que abrió sus puertas en 1869 con 10 profesores y 38 estudiantes, y que en la actualidad tiene nueve campus situados a lo largo del estado: Berkeley, Davis, Irvine, Los Angeles, Riverside, San Diego, San Francisco, Santa Barbara y Santa Cruz; en donde estudian 187.000 estudiantes, de los que 40.000 son estudiantes de post-grado; en donde enseñan 41.000 profesores (el cuarto de los cuales con dedicación plena); y cuyo presupuesto total (2001-2002) asciende a $12.464 millones, $3.786 millones de los cuales son asignados por el Estado de California, es decir, el 30% del presupuesto total.
Aparte de sus aulas y laboratorios, la Universidad de California (UC) tiene docenas de museos, salas de concierto, galerías de arte, jardines botánicos, observatorios, centros marinos, los cuales no sólo constituyen recursos académicos valiosos, sino que son también lugares de reunión cultural para la comunidad no universitaria.
La universidad tiene tres misiones esenciales: la enseñanza, la investigación y el servicio público. Esta última misión tiene sus raíces en sus orígenes como una institución basada en la recepción de tierras públicas (land-grants) en la segunda mitad del siglo XIX. La Universidad disemina los resultados de la investigación y transforma los descubrimientos científicos en conocimientos prácticos para el beneficio de California y la nación. Las contribuciones de UC a la economía de California serán descritas más adelante.
Gobierno de la universidad. Según establece el Artículo IX, Sección 9 de la Constitución de California, El Consejo de Rectores (Los Rectores, The Regents), con 26 miembros, tiene la responsabilidad plena del gobierno de la Universidad. El Consejo nombra al Presidente de la Universidad por un período indefinido, y a los ejecutivos principales del propio Consejo, que son el Consejero Jurídico, el Tesorero y el Secretario. El Consejo puede destituir al Presidente por un voto con mayoría simple. Debe notarse que este sistema de gobierno tiene rango constitucional, y por tanto no es posible cambiarlo sin cambiar la Constitución de California. El Artículo IX, Sección 9 fue redactado en 1878, después de una década de conflictos políticos, que demostraron con toda claridad la necesidad de aislar a la universidad de los vaivenes de la política. O sea que en 125 años no ha habido necesidad de cambiar la forma de gobierno de la universidad. Esto es lo que debe lograrse en España, para que las universidades puedan tener la oportunidad de establecer y consolidar tradiciones de excelencia, lo cual no es un problema de dinero sino un problema político.
Los 26 miembros del Consejo se eligen de la forma siguiente:
- 18 rectores son nombrados por el Gobernador de California para mandatos de 12 años.[2]
- Un rector es un estudiante nombrado por los otros rectores para un mandato de un año.
- Siete rectores son miembros natos: el Gobernador de California, el Subgobernador, el Presidente de la Asamblea Legislativa, el Director de la Instrucción Pública (cargo elegido directamente por sufragio universal), el Presidente y Vicepresidente de las Asociaciones de Alumnos de la Universidad y el Presidente de la Universidad.
Además, dos profesores son miembros del Consejo pero sin derecho a voto. El Gobernador de California es oficialmente el Presidente del Consejo de Rectores, pero en la práctica Los Rectores eligen a un presidente efectivo por un período de un año.
¿Quiénes son los Rectores? Excluyendo a los siete miembros natos, su distribución es la siguiente: cuatro de ellos son financieros y antiguos alumnos de UC Berkeley (llamada también CAL); dos de ellos son empresarios inmobiliarios y antiguos alumnos de California State University (véase más adelante); dos son abogados y antiguos alumnos de CAL; hay una administradora universitaria; hay una política, antigua alumna de CAL; la presidente de Paramount Pictures; el presidente de una compañía de telecomunicación; cuatro empresarios; Monica Lozano, directora de La Opinión, un periódico en español de Los Angeles; y una política, Velma Montoya, antigua alumna de la Universidad de California, Los Angeles (UCLA).
El otro organismo de gobierno es el Senado Académico al que pertenecen todos los profesores de los nueve campus de la Universidad. El Senado tiene nueve divisiones, una para cada campus. Celebra una o dos asambleas por año, convocadas por su presidente, que es el Presidente de la Universidad. Las divisiones del Senado Académico se ocupan de los asuntos propios de cada campus, mientras que las asambleas del Senado tratan de asuntos de interés para toda la Universidad. Las divisiones del Senado Académico actúan a través de comités especiales nombrados al efecto que se ocupan de la multitud de asuntos académicos: propuestas de concesión de títulos académicos ordinarios, propuestas de nombramientos de profesores, desarrollo de programas de estudios, medidas disciplinarias, etc.
Las funciones del Presidente de la Universidad están estipuladas en una orden permanente promulgada por Los Rectores. El Presidente es el jefe ejecutivo de la Universidad y es responsable de la administración de todos los asuntos y operaciones de la misma, excepto aquellos de los que son responsables el Secretario, el Tesorero y el Consejero Jurídico de Los Rectores.
El Presidente nombra a su propio equipo de gobierno, y propone a Los Rectores los candidatos para puestos vacantes de Canciller, que es el jefe ejecutivo de uno de los campus de la universidad. Los Rectores nombran a los Cancilleres entre los candidatos propuestos por el Presidente.
Algunas de las funciones principales del presidente son: la concesión de los títulos académicos ordinarios a los candidatos propuestos por el Senado Académico; el nombramiento y determinación del sueldo de profesores, después de recibir las propuestas del Senado Académico; la elaboración de las propuestas del presupuesto de la universidad para su presentación a Los Rectores; la organización y la ejecución de campañas de recaudación de fondos (“fund-raising”); etc.
En resumen, Los Rectores tienen el poder pleno en la Universidad, y todos los otros poderes emanan de Los Rectores. El Presidente, por delegación de los Rectores, es el jefe ejecutivo de toda la Universidad. Dado que la Universidad de California está integrada en realidad por nueve universidades, cada uno de sus nueve campus requiere su propio jefe ejecutivo, que es denominado Canciller. Las distintas facultades y departamentos, la forma concreta que toma el Senado Académico en cada campus, son responsables de todos los asuntos académicos dentro de sus esferas de competencia; pero sus decisiones tienen que ser refrendadas primero por el Canciller del campus respectivo y, en última instancia, por el Presidente de la Universidad el cual puede, por ejemplo, vetar cualquier nombramiento a un puesto de profesor vitalicio.
La orientación estratégica y funcionamiento unificado de la Universidad es responsabilidad del Presidente, el cual se asesora por medio de muchas instancias diferentes, por ejemplo, convocando anualmente asambleas de representantes de las facultades de los nueve campus.
Laboratorios nacionales. Aparte de los nueve campus en todo el estado, la Universidad administra para el Departamento de Energía del gobierno federal tres grandes laboratorios nacionales: Lawrence Berkeley Laboratory, Los Alamos Laboratory y Lawrence Livermore Laboratory. El tema de los laboratorios nacionales será tratado de forma más completa en un capítulo posterior, aquí sólo doy una breve reseña.
Lawrence Berkeley Laboratory fue
fundado en 1931 como un centro académico de investigación multidisciplinar por
Ernest Lawrence, profesor de física de la Universidad de California en Berkeley
(UC Berkeley) e inventor del ciclotrón, por lo que ganó el premio Nobel en
1939. El laboratorio se transformó en el primer laboratorio nacional en 1942 y
su administración se confió a UC. En la actualidad ocupa una superficie de
520.000 m2 en las colinas desde las que se dominan el campus de UC
Berkeley y la bahía de San Francisco.
Ha jugado un papel histórico importante como la cuna de la física de alta
energía o de partículas. Sus físicos y químicos han ganado nueve premios Nobel.
En la actualidad es un laboratorio multidisciplinar abierto (es decir, sin
programas militares secretos), con programas de investigación en materiales,
ciencias biológicas, eficiencia energética, aceleradores y medio ambiente.
Los Alamos Laboratory fue fundado a finales de 1942 para desarrollar y construir la bomba atómica. Su primer director fue J. Robert Oppenheimer, profesor de física en UC Berkeley. UC se comprometió en 1943 a administrar el laboratorio para el gobierno federal. Este consideró que la dirección y administración de una organización integrada por científicos, ingenieros y técnicos, podía ser desempeñada idóneamente por una universidad, la cual está también integrada en parte por científicos, ingenieros y técnicos. Mucho mejor que por una burocracia gubernamental sujeta a vaivenes políticos. Por supuesto, el general Leslie Groves era el jefe supremo del proyecto Manhattan (la bomba) y todo el tema de la seguridad estaba bajo control militar. Los Alamos era una localidad perdida en el altiplano de Nuevo Méjico, a 56 km de Santa Fe, la capital del Nuevo Méjico español fundada en 1610 por el gobernador don Pedro de Peralta. Los Alamos fue elegida por su aislamiento y por unos pocos edificios de una escuela interna para chicos, Los Alamos Ranch School, fundada en 1917. Estos edificios fueron el núcleo inicial del laboratorio para construir la bomba atómica. Hoy Los Alamos es un gran centro de investigación con cerca de 7.000 empleados, y actividades e instalaciones en muchas disciplinas. Dispone de un complejo de superordenadores de capacidad extraordinaria con los que ha jugado un papel importante en el desarrollo del mapa del genoma humano.
Lawrence Livermore Laboratory fue fundado en 1952 por Ernest Lawrence y Edward Teller para tener otro centro de desarrollo de armas nucleares que compitiera con Los Alamos. Según Teller, un físico de origen húngaro nacido en 1908 que jugó un papel destacado en el desarrollo de la bomba de hidrógeno, esta competencia ayudaría a evitar que todas las equivocaciones fueran cometidas en un único centro y a lograr un programa de armas nucleares más controlado y equilibrado. En 2001, a sus 93 años, Teller recibió la medalla Corvin del gobierno húngaro por “haber ayudado a terminar la guerra fría sin derramamiento de sangre”.
En la actualidad, los tres laboratorios nacionales tienen un total de 19.000 empleados y actividades de interés nacional en defensa, energía, medio ambiente y salud. Desempeñan también algunas misiones educativas y sus laboratorios son utilizados en programas doctorales por estudiantes de los nueve campus de UC.
Los profesores. El hecho de que UC sea una universidad pública no implica que los profesores sean nombrados y ascendidos por un procedimiento cualitativamente distinto al de las universidades privadas, por ejemplo, de Stanford. En esencia el proceso es el mismo. Un profesor es contratado normalmente a un primer nivel de profesor ayudante, assistant professor, por un período de prueba que oscila entre tres y cinco años. Al cabo de este período, el profesor es evaluado; si el resultado es positivo, es ascendido a profesor titular, associate professor, el cual es un puesto de carácter vitalicio; en caso contrario, su asociación con la universidad concluye. Los criterios principales de evaluación son el rendimiento en la enseñanza y en la investigación. En el curso del tiempo, si su rendimiento sigue siendo extraordinario, un profesor titular (associate professor) será ascendido a la categoría máxima de catedrático (full professor).
La primera fase en la contratación o ascenso de un profesor tiene lugar en el departamento interesado. Si se trata de un nombramiento como profesor ayudante, la recomendación del departamento se eleva a un comité del Senado Académico, denominado Comité de Personal Académico, cuya recomendación se eleva a su vez al Canciller para una decisión final.
Cuando se trata del ascenso de un profesor ayudante a profesor titular (associate professor, de carácter vitalicio) o nombramiento directo a un puesto vitalicio por traslado de otra universidad o de la industria, se crea un comité especial, nombrado por el Canciller, a partir de una lista de profesores preparada por el Comité de Personal Académico. La mayoría de los miembros del comité especial está integrada por profesores de departamentos distintos del departamento interesado en el candidato; la composición del comité especial se mantiene secreta. Cuando éste hace una recomendación positiva, se envía al Comité de Personal Académico, el cual decide y propone el candidato al Canciller para la decisión final. El Canciller puede tomar una decisión opuesta a la recomendación del Comité de Personal Académico; en este caso, la propuesta es devuelta con la invitación de que se proporcione más información sobre los méritos del candidato. La propuesta con la documentación adicional se vuelve a enviar al Canciller, el cual adopta entonces su decisión final.
Normalmente, la instancia clave en el proceso de ascenso o nombramiento a un puesto vitalicio es el comité especial, cuyos miembros, deliberaciones y recomendaciones se mantienen secretos. Un candidato tiene derecho a examinar los documentos en su expediente de evaluación que no sean secretos; asimismo, puede solicitar una copia redactada de los documentos confidenciales.
Nótese que los nombramientos a un puesto vitalicio no son controlados por nadie, ya que tienen que pasar por los numerosos filtros enumerados, es decir, el departamento, el comité especial de evaluación integrado mayoritariamente por profesores de otros departamentos, el Comité de Personal Académico, el Canciller y finalmente el Presidente de la Universidad. Ninguna de estas instancias controla a las otras en este contexto, y ninguna puede asegurar el nombramiento de un candidato.
Una vez que un profesor alcanza un puesto vitalicio, sólo puede ser separado del mismo por causa de retiro o por despido. El despido sólo puede tener lugar por causa justificada, después de una audiencia ante un comité consultivo del Senado Académico constituido para dicho fin.
Este ideal fue violado en 1949, durante el apogeo de la guerra fría. Ese fue el año en que la Unión Soviética hizo explotar su primera bomba atómica. La psicosis anti-comunista que se extendió por todo el país condujo a Los Rectores de la Universidad de California a exigir que todos los empleados docentes y no docentes firmaran un juramento de lealtad; no sólo había que afirmar la lealtad a la constitución del estado, sino también negar la pertenencia o la creencia en organizaciones (incluidas las comunistas) que propugnasen la abolición del gobierno de los Estados Unidos. Muchos profesores, estudiantes y empleados se resistieron a firmar el juramente alegando que violaba, entre otras cosas, la libertad académica. En 1950 se despidió a 31 profesores que no habían firmado y a otros muchos empleados. En 1952, el Tribunal Supremo del Estado sentenció que el juramento era ilegal y ordenó la readmisión de los profesores expulsados. La controversia dejó secuela, y hoy en día cuando se nombra a un profesor a un puesto vitalicio, se declara expresamente que ninguna consideración política puede ser utilizada como causa de terminación.
La recesión económica que afectó a todo el país a principios de los 90 resultó en una disminución de aproximadamente el 25% en el presupuesto del Estado para UC. La Universidad se vio obligada a introducir un programa de “bajas incentivadas” para los profesores con puestos vitalicios; esto redujo su número en aproximadamente el 10%. Por supuesto, ni el Estado ni el Gobierno de Washington dieron un solo duro para financiar dicho programa. El dinero salió del fondo de pensiones de la propia universidad.
Los alumnos. UC está considerada como la mejor universidad pública de Estados Unidos y tiene en la actualidad 187,000 estudiantes, de los cuales 40,000 son de post-grado. Como institución pública financiada en parte por el Estado, UC reserva solamente el 10% de sus plazas para estudiantes de otros estados y extranjeros.
La admisión de estudiantes de post-grado se rige por criterios que dependen sobre todo del departamento receptor ya que, por ejemplo, en las áreas de ciencias e ingeniería, el departamento tiene que proporcionar el apoyo económico a los estudiantes, con base a sus contratos de investigación financiados por organismos externos a la universidad. En otras áreas (administración de empresas, derecho, etc.), la admisión depende esencialmente de la financiación, ya que el estado no proporciona una ayuda económica importante como a los estudiantes de licenciatura (college). En breve, fuera de ciencias e ingeniería, las ayudas para los estudiantes de post-grado son escasas y se admite en general a aquellos que pueden financiarse los estudios.
En tanto que universidad pública, la política de admisión de alumnos de licenciatura (college), aunque es formulada por Los Rectores, está controlada por la legislatura y el pueblo de California. En la actualidad, la legislatura ordena a UC que admita automáticamente a todos los alumnos de California que terminan el bachillerato (high-school) en el 4% superior de su clase. Otros alumnos con menos nota pueden ser admitidos por un procedimiento basado en dos criterios genéricos: la nota media en el bachillerato y las pruebas de evaluación escolástica (SAT I y SAT II, Scholastic Assesment Test). En el SAT I se evalúan la capacidad lógica, expresión escrita, etc., características independientes del conocimiento concreto de las asignaturas. En el SAT II se evalúa el conocimiento de distintas asignaturas: matemáticas, inglés, etc.
Los estudiantes son admitidos sin consideración de su nivel económico, y los que lo requieren reciben becas a medida. Los costes en UC son considerablemente inferiores a los de las universidades privadas, la matrícula para estudios de licenciatura asciende a $3.800 por curso, y si se vive con los padres el coste es indeterminado. El coste total si se vive fuera del campus (piso compartido, etc.) o en el campus oscila ente los $15 y $17.000 por curso, lo cual es menos de la mitad del coste en Stanford. Esto es sin considerar la ayuda financiera que presta la universidad, de la que se benefician los 2/3 de todos los alumnos.
El lector europeo se puede sorprender del enorme esfuerzo que supone el proceso de admisión de estudiantes en UC: consideración de las notas de bachillerato, administración y evaluación de las pruebas SAT, consideración de otras cualidades personales (liderazgo, actividades extra-curriculares, etc.). La razón es sencilla: la Universidad de California es una universidad pública de élite y no tiene cabida para todos los estudiantes que quisieran ir a ella, ya que el estado tiene 34,5 millones de habitantes. Como universidad pública, el criterio de admisión basado en el mérito individual tiene que cumplirse a rajatabla.
El Estado dispone de un sistema de colegios universitarios públicos (colleges) de segunda categoría, que antiguamente se denominaban California State Colleges (con campus como San Jose State College, Chico State College, etc.). En estos tiempos de lo políticamente correcto y respondiendo a los grupos de presión, el Estado ha cambiado su denominación a California State University (CSU), la cual cuenta con 23 campus a lo largo y ancho de todo el Estado, 400.000 estudiantes y una nómina de 44.000 empleados entre personal docente y personal administrativo y técnico. Esto debe compararse con los 187.000 estudiantes y la nómina de 159.000 empleados (docentes y no docentes) en UC. El nombre ha cambiado, pero todo el mundo en California conoce perfectamente la diferencia entre UC y CSU. La designación CSU muestra el deseo de algunos de los campus que la componen de hacer investigación, pero sólo lo logran de forma marginal, porque tanto el Gobernador del Estado como la Legislatura comprenden que no hay dinero para ello y, aunque lo hubiera, sería un despilfarro por la duplicación de esfuerzos con UC. Así que les han dado el nombre grandilocuente California State University, pero nada más.
La enseñanza universitaria pública en California se completa con los llamados community colleges, instituciones en las que se pueden estudiar los dos primeros años de una licenciatura. Si al terminar, el estudiante desea proseguir sus estudios, tiene que transferirse a CSU o UC. Hay 108 community colleges distribuidos por todo el estado, lo cual hace posible que sus estudiantes sigan viviendo con sus padres. Los community colleges son gratuitos para todos los vecinos del distrito en que están situados, y muchos adultos toman cursos para su enriquecimiento personal (en informática, idiomas, música, apreciación del arte, etc.), sin ningún objetivo de alcanzar un título
Esta descripción del proceso de admisión de alumnos en UC, que parece ideal a primera vista, no puede terminarse sin entrar en la cuestión peliaguda de la raza. California es un estado multiétnico en donde la mayoría de la población no es de raza blanca. La composición racial de la población es la siguiente:
Distribución racial de la población de California
(en
% de la población total)
|
Blanca |
Latina |
Asiática |
Negra |
Otras |
|
46,7 |
32,4 |
10,8 |
6,4 |
3,7 |
La escasa presencia de estudiantes negros en UC, unida a las campañas pro derechos civiles de los años 60, condujo a programas de acción afirmativa (affirmative action programs) tanto en las universidades públicas como en las privadas. La idea fue utilizar la raza como un criterio importante de admisión para corregir las injusticias del pasado, dando preferencia a los estudiantes negros con respecto a los blancos de iguales o incluso mayores méritos; es decir, se establecieron cuotas raciales de admisión para alcanzar un porcentaje de estudiantes negros igual al porcentaje de la población negra del estado. Este fue el impulso inicial, que luego se extendió a los estudiantes de raza “latina o hispánica”,[3] y a las mujeres, consideradas también una minoría discriminada. Los estudiantes de raza asiática (los chinos en particular) nunca necesitaron del programa de acción afirmativa, porque en méritos académicos superan claramente a los estudiantes blancos y su presencia en UC es muy superior a su porcentaje en la población.
Debe notarse que la cuestión no era que los estudiantes negros pudieran o no realizar estudios universitarios. La cuestión era que estudiaran con cuotas establecidas en las universidades de élite, tanto públicas como privadas (Harvard, Yale, Stanford, etc.). La gran mayoría de las autoridades académicas de universidades públicas y privadas está a favor de la acción afirmativa. Siendo esto así, se plantea la cuestión peliaguda siguiente: ¿durante cuanto tiempo deben mantenerse los programas de preferencias raciales?
A finales de los 70, se produjo el primer desafío legal al programa de acción afirmativa en la política de admisiones. Un estudiante blanco, Allan Bakke, de género masculino para más inri, demandó a UC alegando que no había sido admitido en la facultad de medicina de UC Davis, por culpa de su raza y género. El caso llegó al Tribunal Supremo de los Estados Unidos que decidió a favor de Bakke en 1978. El tribunal sentenció que la raza no podía ser el único criterio de admisión, aunque era lícito considerarla como uno entre varios factores determinantes para la admisión.
En un referéndum reciente (1996), California votó a favor de la eliminación de las cuotas raciales de ingreso en las universidades públicas del estado. Algunos estados, como California y el estado de Washington (en donde se aprobó un referéndum similar en 1998), disfrutan de un régimen de democracia directa, como en Suiza. Si reúne un número determinado de firmas, una iniciativa popular puede ser sometida a referéndum y, si se aprueba, se convierte en ley. Como consecuencia de este referéndum, UC está obligada por ley a excluir la raza como criterio de admisión. Inmediatamente después de la eliminación de las preferencias raciales, el número de admisiones de estudiantes negros, latinos e indios americanos disminuyó en un 61% en UC Berkeley y en un 36% en UCLA. A pesar de este requerimiento legal, el Presidente Atkinson de UC trata de promover la diversidad étnica entre los estudiantes a través de medidas que no violen directamente la ley, lo cual es bastante complicado;[4] incluso ha propuesto la eliminación de las pruebas SAT I como criterio de admisión.
La información racial sobre los estudiantes se extrae de las solicitudes de admisión, en donde hay un apartado, Raza, cuya cumplimentación es voluntaria.[5] En la tabla siguiente se da la distribución racial de los estudiantes admitidos, en la que se incluyen sólo los estudiantes con residencia legal en California. Los asiáticos incluyen a individuos de origen chino, indio/paquistaní, filipino, japonés, coreano, vietnamita y otros asiáticos.
Admisiones en UC para el primer año de licenciatura (college freshman)
(en porcentajes del total en el que se incluye a otros grupos étnicos)
|
|
1997 |
1998 |
1999 |
2000 |
2001 |
2002 |
Promedio |
% admisiones % población |
|
Negros |
3,7 |
3,0 |
3,1 |
3,2 |
3,3 |
3,3 |
3,3 |
0,5 |
|
Latinos |
14,3 |
13,0 |
13,1 |
13,8 |
14,7 |
15,1 |
14,0 |
0,4 |
|
Asiáticos |
33,2 |
32,2 |
33,6 |
34,2 |
33,7 |
33,8 |
33,5 |
3,1 |
|
Blancos |
40,4 |
35,2 |
40,1 |
38,2 |
37,8 |
38,2 |
38,3 |
0,8 |
Destaca el porcentaje de asiáticos admitidos, tres veces superior al porcentaje de su población; luego siguen los blancos, con un porcentaje igual al 0,8 del porcentaje de su población; luego los negros, con un porcentaje igual al 0,5 del porcentaje de su población; y por último, los latinos, con un porcentaje igual al 0,4 del porcentaje de su población.
UC Berkeley (también llamado CAL) es el campus más antiguo de UC y el de más prestigio. Es interesante examinar la composición étnica de sus alumnos, dada en la tabla siguiente. Los asiáticos proporcionan el número máximo de alumnos de licenciatura (la mitad de éstos son étnicamente chinos), aunque sólo son el 11% de la población de California; sin embargo, el número de estudiantes blancos es unas tres veces superior al de asiáticos en los estudios profesionales de post-grado. Esto puede indicar la influencia del nivel económico de las familias, ya que las ayudas financieras para estudios de post-grado son mucho menores que para los de licenciatura, excepto en las áreas de ciencias e ingenierías.
Distribución étnica
de los estudiantes en UC Berkeley
|
|
Asiáticos |
Blancos |
Hispanos |
Negros |
|
Licenciatura |
9,451 |
7,137 |
2,175 |
871 |
|
Post-grado |
1,335 |
4,352 |
491 |
260 |
|
Total |
10,786 |
11,489 |
2,666 |
1,131 |
No puedo terminar esta sección sin intentar dar una descripción de las diferencias generales que existen entre los estudiantes de UC y, por ejemplo, los de Stanford,[6] vecina de UC Berkeley. El coste anual “objetivo” de Stanford es $36,000 y el de UC unos $17,000. Un estudiante de clase media puede ir a Stanford con un esfuerzo económico familiar importante puesto que, aunque tenga una beca parcial, la fracción del coste total que tiene que pagar la familia es considerable, mientras que esta fracción es mucho menor en UC. En la tabla siguiente se muestra el número de estudiantes en los dos campus. El número de estudiantes de licenciatura es casi cuatro veces superior en UC Berkeley y solo ligeramente superior en el caso de estudiantes de post-grado. Esto da al campus de Berkeley un ambiente más similar al de una universidad española (pública o privada), ya que la gran mayoría de los estudiantes viven en el exterior del campus, como en España. El número elevado de estudiantes de licenciatura en UC Berkeley y su diversa composición social y racial le confiere un carácter vibrante y marcadamente progresista. En contraste, el número relativamente pequeño de estudiantes de Stanford, que habitan un campus extenso dotado de magníficas instalaciones deportivas, produce algo parecido al ambiente de un club de campo.
Estas diferencias desaparecen casi por completo en los estudios de post-grado, tanto por lo que respecta al número y composición de estudiantes como al ambiente común de tensión creativa y dedicación intensa a los estudios.
Estudiantes en UC Berkeley y Stanford
|
|
UC Berkeley |
Stanford |
|
Licenciatura |
23,269 |
6,591 |
|
Post-grado |
8,859 |
7,553 |
|
Total |
32,128 |
14,144 |
La
descripción de los estudiantes de UC debe completarse con una referencia al
activismo político en diversas épocas. En la época de la guerra fría, además de
la controversia del juramente mencionada anteriormente, los Rectores adoptaron
una serie de medidas para dejar claro que la Universidad no era un refugio de
comunistas subversivos. Esto resultó en una serie de restricciones de la
libertad de expresión en los campus de UC.
La reacción de los estudiantes dio lugar a un conflicto importante: el
Movimiento por la Libertad de Expresión (Free Speech Movement), iniciado
en 1964. Los estudiantes reclamaron el derecho de todos los miembros de la comunidad
académica y del público a congregarse y debatir libremente problemas políticos
en los campus. Los Rectores levantaron algunas restricciones y sufrieron
críticas por haber capitulado ante los estudiantes radicales. El comienzo de
las protestas contra la guerra de Vietnam consolidó un movimiento radical
opuesto al establecimiento. El ambiente conflictivo, perturbaciones del orden
público, huelgas, cargas policiales, arrestos, juicios y condenas, etc., se
mantuvieron continuamente durante muchos meses, y una mayoría de ciudadanos se
volvió hostil hacia una institución que era financiada con los impuestos de
todos.
El
radicalismo de algunos de los estudiantes de UC Berkeley alcanzó niveles
extremos. En octubre de 1965, el Vietnam Day Committee organizó una
marcha masiva para bloquear la base del ejército en Oakland (ciudad contigua a
Berkeley); esta marcha fue interrumpida violentamente por el ataque de un grupo
de Hell’s Angels, la notoria banda de motociclistas.[7]
Todo se fundió en un radicalismo extremista: estudiantes, hippies consumidores
de LSD, el Youth International Party de Jerry Rubin, antiguo estudiante
de post-grado de sociología en Berkeley (autor de la frase “no confíes en nadie
mayor de 30 años”), que recomendó a los estudiantes de secundaria que se
preparasen para matar a sus padres y quemar las bibliotecas de las escuelas.
Otros acontecimientos fueron el intento de organizar en UC Berkeley un curso
sobre el racismo americano, en donde el conferenciante invitado era Eldridge
Cleaver, un activista negro convicto y sentenciado, en libertad condicional,
que luego confesó en un libro autobiográfico, “Soul on Ice”, haber cometido
múltiples violaciones de mujeres blancas de motivación racista. En algunos de
estos disturbios y manifestaciones hubo víctimas mortales. El paroxismo se
alcanzó en el verano de 1970 cuando, durante la celebración de un juicio en un
juzgado de San Rafael, localidad vecina a Berkeley, se produjo un intento de
fuga utilizando pistolas y escopetas introducidas en la sala. Ello resultó en
la muerte del juez y de otras tres personas. Angela Davis, una joven ex
profesora radical negra de UC Los Angeles (UCLA) y antigua estudiante del
Profesor Marcuse de UC San Diego, un neomarxista radical, fue acusada de
asesinato por haber proporcionado las armas utilizadas en el intento de fuga.
Aunque se comprobó que dichas armas estaban registradas a su nombre, ella negó
haberlas entregado a los responsables del intento de fuga. Al cabo de dos años
del tiroteo en la sala del tribunal, fue absuelta por un jurado totalmente
blanco. Pero una gran parte del público asoció esta tragedia con el radicalismo
en los campus de UC.
Reagan había prometido en su
campaña electoral para gobernador que, si era elegido, trataría de destituir al
Presidente de UC, Clark Kerr, al que muchos hacían responsable de no controlar
la situación. Reagan tomó posesión como gobernador de California el 2 de enero
de 1967. En su primera reunión con el Consejo de Rectores de UC el 20 de enero,
contando con los tres nuevos miembros natos debido al cambio de administración,
Reagan demandó un voto sobre Kerr; el voto fue 14 a favor de la
destitución y 8 en contra.
A continuación, redujo en un 30% el presupuesto del Estado destinado a UC y
para compensar en parte la diferencia, estableció que los estudiantes deberían
pagar matrícula; hasta entonces, la asistencia a UC había sido gratuita. Cuando
se enteró de que algunos de los más famosos profesores de investigación en UC
Berkeley sólo daban tres horas de clase por semana, dijo algo parecido a: “a mi
me gustaría también tener un empleo
semejante.” Edmund Brown, su predecesor como gobernador, derrotado por Reagan,
escribió en 1970: “Estoy escandalizado por el ataque de Reagan a la educación
universitaria en el estado. Ha tomado todas las medidas mas destructivas
posibles, salvo invitar a las compañías madereras a cortar los magníficos
árboles en los campus.”[8]
La animosidad de Reagan contra
lo que estaba pasando en UC era compartida por la mayoría de los ciudadanos. No
obstante, su reacción contra UC fue considerada excesiva y despertó críticas no
sólo entre sus adversarios políticos, sino también en medios conservadores como
el periódico Los Angeles Times. Pero hay que notar que tuvo que actuar
dentro de la legalidad establecida, como muestra la destitución de Clark Kerr,
hecha en estricto cumplimiento de la Constitución de California.
Por el otoño de 1970, la
rebelión estudiantil empezó a decaer y finalmente desapareció. Ello fue debido
en parte al principio del fin de la guerra de Vietnam, y a la reacción extrema
de los votantes en contra de la financiación pública de estudiantes que habían
tratado de cerrar las universidades con huelgas y violencia.[9]
El pago de matrícula aumentó también la responsabilidad de los estudiantes, los
cuales volvieron a interesarse por trabajar dentro del sistema.
Hoy todo esto es historia y UC
lleva a cabo con distinción su triple misión de enseñanza, investigación y
servicio público, habiendo ganado un prestigio que la sitúa consistentemente
entre las cinco mejores universidades de Estados Unidos, públicas o privadas.
Financiación de la Universidad de California.
De esta
descripción se excluyen los laboratorios nacionales, administrados por la
Universidad para el gobierno federal, el cual proporciona íntegramente su
financiación. Los laboratorios nacionales llevan a cabo un servicio público
desde hace 60 años por medio de actividades especiales de interés nacional, que
no tienen un carácter universitario o académico (en particular, las bombas). Se
recuerda que la Universidad de California designa a nueve universidades, cada
una con su propio campus.
El
presupuesto total de ingresos de UC para el curso 2002-03 asciende a $12.464
millones. En la tabla siguiente se muestra un desglose parcial:
Ingresos
de la Universidad de California
(millones de dólares)
|
Estado de California |
3.786 |
30% |
|
Donaciones
y contratos |
2.968 |
24% |
|
Hospitales universitarios |
2.680 |
22% |
|
Matrículas de alumnos |
1.312 |
10% |
|
Otros ingresos |
1.718 |
14% |
|
Total |
12.464 |
100% |
Estos
números, un tanto opacos, ocultan una serie de características propias que
marcan una diferencia esencial con los ingresos, por ejemplo, de la Universidad
de Harvard. UC no dispone de un patrimonio propio (endowment)
apreciable. Su carácter de universidad pública complicaría la titularidad y
gestión de dicho patrimonio, ya que unos dineros de origen privado estarían
sujetos a largo plazo a una titularidad y control público. Los Rectores han
decidido que la mayor parte de las donaciones se usen de forma inmediata para
los fines especificados en la donación, y que sólo una parte pequeña de
donaciones pueda ser considerada como
patrimonio (endowment) e invertida a largo plazo.
El capítulo “Donaciones y
contratos” en la tabla anterior refleja el ingreso de fondos federales y de
donaciones privadas. Los hospitales universitarios tienen unos ingresos de
$2.600 millones, una parte de esta cantidad proviene del cobro de sus servicios
(2/3), y la otra parte de las contribuciones del gobierno federal (1/3). Estos
servicios son los normales de un hospital completo y son prestados a pacientes
con seguros privados y a pacientes cubiertos por seguros médicos del gobierno
federal (Medicare y Medicaid).[10]
El capítulo “Otros ingresos” se refiere a los obtenidos por actividades
educativas especiales (cursos de adultos, educación a distancia, etc.), y a los
ingresos de empresas auxiliares de la universidad.
El correspondiente presupuesto de gastos es:
Gastos de la
Universidad de California
(millones de dólares)
|
Enseñanza |
2.775 |
22% |
|
Investigación |
2.449 |
20% |
|
Hospitales universitarios |
2.732 |
22% |
|
Bibliotecas y otros servicios |
677 |
5% |
|
Becas y servicios a estudiantes |
604 |
5% |
|
Planta física y mantenimiento |
972 |
8% |
|
Servicio público |
332 |
3% |
|
Otros |
1.920 |
15% |
|
Total |
12.461 |
100% |
No es un objetivo de este libro desglosar este presupuesto para cada uno de los nueve campus de la Universidad. La división de este presupuesto en nueve partes iguales da una cifra de $1.384 millones, y la división de los 187.000 estudiantes de UC entre los nueve campus da 21.000. Como contraste, el presupuesto de Harvard (18.500 estudiantes) es de $2.000 millones.[11]
El gobierno federal es una
fuente principal de ingresos de la Universidad. Proporciona cerca del 53% de
los fondos de investigación, un tercio de los ingresos de los hospitales
universitarios, y una parte muy importante del presupuesto destinado a ayudas
para los estudiantes, en forma de becas, préstamos y dinero para programas de
estudio-trabajo.
El hecho esencial es que la financiación pública de UC sólo proporciona una parte de su presupuesto y la cuantía total de esta financiación pública no está asegurada. UC recibe del Estado de California entre el 25 y el 30% de sus ingresos. Estos están sujetos a vicisitudes políticas, como la disminución del 30% del presupuesto impulsada por Reagan en 1967, y a vicisitudes económicas, como la crisis presupuestaria de la primera mitad de los 90 debida a la grave recesión económica. Esta recesión resultó en un recorte del 18% del presupuesto estatal para UC Berkeley, y en este periodo el 27% de sus profesores aceptaron la baja incentivada y dejaron la universidad.
Durante esta época de crisis, el canciller de UC Berkeley (1990-1997), Chang-Lin Tien, un inmigrante chino llegado a Estados Unidos en los 50, hizo esfuerzos considerables para recaudar fondos privados y retener a profesores destacados, prometiendo que UC Berkeley se mantendría en lo más alto. “La cuestión no es si sobreviviremos, la cuestión es si seremos excelentes o mediocres.”[12]
Debe también
notarse que el fuerte apoyo federal a la investigación, que asciende al 53% de
su presupuesto, está sujeto a la competencia de otras universidades y su
cuantía no está por tanto asegurada. El carácter público de UC no
impide que el sector privado de California considere a UC como una institución
propia y valiosa de todos los ciudadanos del Estado, a la que contribuye de
forma muy importante.
Por todo esto, UC continua su política agresiva de recaudación de fondos privados. En el año 1999-2000, los ex alumnos y otros benefactores donaron más de $1,2 mil millones para los programas académicos, de investigación y de servicio público. El espectro de benefactores es amplio: individuos, fundaciones privadas, compañías, ex alumnos, grupos religiosos, etc.
La historia de la filantropía a favor de la Universidad empieza poco después de su fundación, cuando uno de los primeros rectores, Edward Tompkins de Oakland, consciente del comercio emergente entre California y Oriente, donó los fondos necesarios para crear la Cátedra Agassiz de lenguas y literaturas orientales. Esto inicia una tradición que se acrecienta a lo largo de los años y adopta la forma de donaciones y campañas de recaudación de fondos de muy diversas características.
Digna de mención es la Campaña para el Nuevo Siglo de UC Berkeley, lanzada en 1993 con el objetivo de recaudar $1.100 millones antes del 1 de enero del 2001; este objetivo fue superado y se recaudaron $1.440 millones al 31 de diciembre del 2000. Estudiantes teleoperadores recaudaron una media de $2,2 millones anuales durante los ocho años de la campaña. El número de donaciones recibidas fue 500.000. Se hicieron cuatro viajes a Asia para recaudar fondos entre los ex alumnos asiáticos.
En lo que justamente puede considerarse como una sana emulación, UC Los Angeles (UCLA), el segundo campus de UC fundado en 1919, ha lanzado una campaña en 1995 para recaudar $2.400 millones antes del 2006.
El filántropo David Geffen ha donado recientemente $200 millones a la Facultad de Medicina de UCLA, la donación individual más grande recibida por una facultad de medicina en los Estados Unidos.
En una escala más pequeña está el caso del matrimonio Mondavi, el cual donó $35 millones para crear el Instituto Mondavi para las ciencias del vino y la comida en UC Davis. El Sr. Mondavi es un pionero en el desarrollo de la industria del vino en Napa Valley al norte de San Francisco, y declaró que aprendió a hacer vinos estudiando un libro de texto de un profesor de UC, por lo que estaba muy agradecido.
Estos dos últimos ejemplos ilustran las limitaciones de la filantropía privada, porque la gran mayoría de los benefactores donan su dinero para fines específicos: para una facultad de medicina, un instituto para las ciencias del vino, o una biblioteca, o una cátedra determinada, o una cancha de baloncesto, etc. Como no son fondos de libre disposición, la Universidad depende de los fondos públicos para sus gastos operativos, y para los pro