Esta universidad situada en Pamplona fue fundada por
San Josemaría Escrivá de Balaguer en 1952. Arrancó con los
estudios de Derecho y 42 estudiantes, utilizando un aula situada en la Cámara
de Comptos Reales, un edificio público de la Diputación Foral de Navarra, cuyo
uso fue cedido gratuitamente. La Diputación Foral concedió también una
subvención de 150.000 pesetas anuales, durante dos años. No se disponen de
otros datos relativos a la financiación inicial de la universidad,
originalmente denominada Estudio General de Navarra. Estos no hacen falta para
intuir que inicialmente no contaba con apoyos financieros sólidos, y que la
creación de la universidad fue simplemente un acto de fe, realizado en una
época de penuria económica extrema.[1]
Salvando las distancias en el tiempo, la creación de la Universidad de Navarra
recuerda la fundación del Colegio de Harvard (Harvard College) en 1636,
ya que éste fue también de inspiración religiosa (puritana), y arrancó con unos
pocos estudiantes y 400 libras de presupuesto. Contrasta marcadamente con la
fundación de las universidades de Chicago y Stanford, las cuales contaron
inicialmente con el apoyo magnánimo y millonario de dos magnates de finales del
siglo XIX (Rockefeller y Stanford, respectivamente).[2]
Pero estas cuatro universidades tienen algo fundamental en común:
religiosas o laicas, son todas instituciones altruistas sin fines de lucro.
Esta característica es una condición necesaria para poder aspirar a los
objetivos de excelencia más elevados.
Desde su modesta etapa inicial con unos pocos estudiantes
y una escasa financiación, la Universidad de Navarra (UNAV en adelante) se ha
convertido hoy en una universidad con unos 16.500 estudiantes, de los cuales
12.500 son de pregrado y 4.000 de postgrado (entre los que figuran 1.150
estudiantes de doctorado). Tiene una plantilla de unos 2.500 profesores y 400
facultativos en la Clínica Universitaria (la mayoría de éstos son también
profesores).
La UNAV goza de toda
la independencia que permite la legislación española: nombramiento de
profesores y del rector, selección de alumnos, carreras con títulos propios de
gran prestigio, etc. En una sociedad con una tradición democrática tan corta
como la española,[3] el hecho de
que sea una universidad de inspiración religiosa puede despertar de inmediato
recelos en algunos sectores: es del Opus, es de derechas, etc. Pero la UNAV admite a estudiantes sin considerar si tienen fe
religiosa, y cuenta con profesores que no sólo no son del Opus, sino tampoco
católicos o cristianos. Su inspiración cristiana es plasmada en los principios
básicos siguientes: “la libertad y la responsabilidad personales, el pluralismo
y el trabajo.”[4] La libertad
supone que “cada uno debe respetar a los demás, convivir con quienes exponen
opiniones divergentes, con quienes proceden de ambientes culturales y sociales
muy distintos.”[5] La
responsabilidad promueve la idea de que el trabajo es “un medio de desarrollo
de la propia personalidad, vínculo de unión entre las personas y un modo de
contribuir al progreso de la humanidad.”[6]
La filosofía del Opus, por lo que respecta a la importancia sobrenatural
que se da al trabajo, tiene, en mi opinión, un punto de encuentro con la
llamada ética protestante en la que el trabajo duro, la austeridad y la
eficacia en el desempeño de las tareas individuales son altamente valorados.[7]
Esta ética protestante (llamada también ética puritana o ética del trabajo) se
considera una de las razones primordiales de la prosperidad económica en los
Estados Unidos.
En sociedades democráticas avanzadas, la mayoría de los ciudadanos
(creyentes o no) valoran lo que es positivo y bueno, sin considerar su
orientación religiosa. Por ejemplo, Harvard fue fundada como una universidad de
inspiración religiosa puritana; de sus quince presidentes entre 1640 y 1845,
trece fueron pastores protestantes. En resumen, los estudiantes intentan ir a
las universidades con los mejores programas en el área en la que quieren
estudiar; es probable que un estudiante judío que quiera hacer el doctorado en
física intente ser admitido en Harvard antes que en Brandeis, una universidad
judía situada también en los alrededores de Boston. Otra universidad de
prestigio internacional es Georgetown University en Washington. Es una
universidad católica y jesuita, fundada en 1789 por el Padre John Carroll. Atrae
a estudiantes y profesores de 130 países y cuenta, por supuesto, con capellanes
católicos; pero también con capellanes judíos y protestantes, para atender a la
comunidad diversa de estudiantes.
No estoy manifestando que las universidades de inspiración
religiosa son las únicas que tienen ideales altruistas. Hoy en día Harvard es
una institución puramente laica, y la Universidad de Stanford fue creada a
fines del siglo XIX como una institución basada en ideales altruistas laicos,
que pueden ser compartidos por todo el mundo: “...
preparar a los estudiantes para triunfar en la vida y para promover el bien
público, por medio de la adopción de los valores humanistas y de la
civilización, e inculcar el ideal de la libertad regulada por la ley. Promover
el amor y la reverencia hacia los principios de gobierno derivados de los
derechos inalienables del hombre a la vida, la libertad, y la búsqueda de la
felicidad”.[8]
La Universidad de Navarra es la primera de España en
calidad, tanto entre las universidades públicas como privadas.[9]
Tiene un interés especial porque puede servir de modelo a otras universidades
privadas, de inspiración religiosa o laica. Desde una perspectiva
internacional, no puede considerarse una universidad investigadora (research
university) de primera línea. La razón concreta es que carece de una
Facultad de Ciencias completa, sin estudios principales en física, astronomía y
matemáticas, ni tampoco cuenta con un departamento académico de informática (computer
sciences). Estas limitaciones son un espejo fiel de la realidad actual de
España, ya que al no disponer la UNAV de apoyo financiero estatal, la sociedad
civil tampoco parece dispuesta a apoyar financieramente actividades de docencia
e investigación en disciplinas académicas que requieren grandes recursos y
tienen poca demanda social.[10]
Pero en el campo
de la medicina, la UNAV está probablemente al más alto nivel internacional. Su
hospital universitario, denominado Clínica Universitaria de Navarra, tiene una
merecida reputación, tanto nacional como internacional. Integra la
investigación con la práctica clínica, y las plusvalías generadas en la Clínica
(atiende a más de 100.000 pacientes por año) se utilizan para pagar los sueldos
de los profesores de medicina y financiar en parte la investigación. Parece ser
la única institución médica en España en donde se ha logrado un objetivo
altamente deseable: una parte importante de sus médicos e investigadores
trabajan en la Clínica a jornada completa, y con dedicación exclusiva real. La
Facultad de Medicina está en plena expansión; recientemente se ha puesto la
primera piedra de un nuevo Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA), el
cual estará operativo en dos años, y contará con unos 360 investigadores y
técnicos y un presupuesto anual de funcionamiento de 15 millones de euros. La integración
entre la investigación y la asistencia sanitaria estará por tanto asegurada.
Este ejemplo de integración entre la investigación y sus aplicaciones es un
factor decisivo para el apoyo social a la investigación.
Gobierno de la Universidad. El Gran
Canciller de la UNAV es el Prelado del Opus Dei, el cual reside en Roma y
ejerce las funciones supervisoras necesarias para asegurar el buen gobierno
de la Universidad y mantener su
identidad católica. Asimismo, oída la Junta de Gobierno, nombra al Rector y da
el visto bueno (“venia docente”) a los nombramientos de profesores permanentes.
Esta facultad, de aprobar o vetar las propuestas de nombramiento de profesores
permanentes, es idéntica a la del Presidente de Harvard, y en ambos casos
(Navarra y Harvard) es ejercida con poca frecuencia. Dado que el Gran Canciller
reside en Roma, éste delega generalmente el ejercicio de sus funciones en el
Vicecanciller, el cual es el Vicario General del Opus Dei en España.
La representación de la Universidad la ostenta el Rector,
el cual ejerce el gobierno ejecutivo junto con dos órganos colegiados: la Junta
de Gobierno y su Comisión Permanente. El nombramiento del Rector, como el de
los demás cargos académicos administrativos (Vicerrectores, Decanos, etc.), se
hace por un período de tres años, con posibilidad de renovación. La Junta de
Gobierno está integrada por el Rector, los Vicerrectores, Decanos, etc., y dos
representantes de los estudiantes. La Junta de Gobierno se reúne en Pleno o en
Comisión Permanente y es convocada por el Rector, que las preside. Forman la
Comisión Permanente un conjunto restringido de miembros de la Junta de Gobierno
(Rector, Vicerrectores y gerentes). La Comisión Permanente, que también se denomina
Rectorado, tiene la responsabilidad del gobierno ordinario de la Universidad
(presupuestos, propuestas de nombramiento de profesores permanentes,
nombramientos de los otros profesores y de cargos administrativos de alto
nivel).
El carácter distintivo del gobierno ordinario es que sus
facultades se ejercen de forma colegiada, es decir, el Rector no lleva a cabo
lo que pudieran denominarse “actos propios individuales”, sino que actúa
siempre de acuerdo con la Comisión Permanente.
El Rectorado es muy consciente de la importancia esencial
que tiene para la Universidad el apoyo financiero de la sociedad civil y de las
administraciones, y se esfuerza en promover actividades recaudatorias en estos
ámbitos. Hay una Asociación de Amigos de la Universidad de Navarra y una
Agrupación de Graduados que prestan un apoyo financiero importante.
Las contribuciones económicas de la Asociación de Amigos
de la Universidad de Navarra son considerables. Esta Asociación sufraga en su
mayor parte la construcción de los edificios de la universidad, así como las
instalaciones y equipos necesarios para la investigación.[11]
Si no fuera por esto, el coste de los edificios y su dotación tendría que
repercutir en el coste de las matrículas, como es el caso en otras
universidades privadas.
La matrícula en la Facultad de Medicina de la UNAV asciende a 788.000
pesetas, una cantidad relativamente baja, dada la calidad de la facultad y el ratio
profesor/alumno existente. Como contraste, el coste real de la formación de un
médico en la Universidad Central de Barcelona es de 1.300.000 pesetas por año.
Esto es sólo posible porque la Clínica Universitaria paga los sueldos de los
profesores de medicina y parte de la investigación médica; el resto proviene de
fundaciones públicas y privadas. Otros ejemplos: las matrículas de Derecho e
Ingeniería Industrial en la UNAV ascienden a 665.000 y 890.000 pesetas,
mientras que en la Universidad Antonio de Nebrija ascienden a 948.000 y
1.032.000 pesetas.
Los profesores. La UNAV, como
las otras universidades privadas, tiene una estructura del profesorado propia,
que no se corresponde exactamente con la de la universidad pública. La
categoría máxima se denomina profesor ordinario, aunque los catedráticos
de las universidades públicas contratados por la UNAV se pueden seguir llamando
catedráticos. Después vienen dos categorías más, la de profesores agregados
y la de profesores adjuntos. Las dos primeras categorías, ordinarios y
agregados, gozan de independencia plena en sus tareas docentes e
investigadoras, mientras que los profesores adjuntos desempeñan sus funciones
en colaboración con los profesores ordinarios o agregados. A estas tres
categorías les corresponden nombramientos de carácter permanente.
Luego viene un número muy reducido de profesores con nombramientos
temporales, y por último un número considerable de “otros” profesores, es
decir, aquellos que colaboran de forma extraordinaria con la universidad:
asociados, honorarios, extraordinarios, visitantes, etc. Para nuestros fines,
es suficiente asignar todos estos profesores a la categoría de “otros”
profesores; desde el punto de vista laboral, se puede considerar que éstos son
profesores en comisión de servicios, es decir, su colaboración puede cesar en
cualquier momento o en un tiempo breve que no excede los dos años.
No es mi objetivo dar estadísticas detalladas sobre los profesores de la
UNAV, éstas pueden consultarse en de Miguel et al., de donde hemos
sacado los datos siguientes para el promedio de España:[12]
Profesores
clasificados por categorías, por mil estudiantes
|
|
Total Profesores |
Catedráticos |
Profesores Titulares |
|
UNAV1 |
149 |
8,5 |
30 |
|
Promedio de España2 |
54 |
5,7 |
22 |
1 Cifras
extraídas de la Memoria del Año Académico 2000-01 de la UNAV.
Con fines de comparación con las cifras en de Miguel et al. para
el conjunto
de España, se consideran
profesores titulares de la UNAV a los profesores
agregados y a los adjuntos.
2 Universidades
públicas y privadas.
El número de profesores por cada mil alumnos es casi el triple que la media
española, el de catedráticos es el 50% superior y el de titulares es el 36%
superior.
La Facultad de Medicina, como en todo el mundo, tiene una estructura más compleja
que las otras facultades (profesores a tiempo parcial, asociados, consultores,
etc.), que no es mi objetivo describir. Si dejamos fuera esta facultad, el
número total de profesores de la UNAV (2000-2001) es 1.509, de los cuales 499
son profesores permanentes (ordinarios, agregados y adjuntos), lo cual
representa el 33% del total. El número total de alumnos, sin los de Medicina,
es de 15.085 (pregrado, masters y doctorado).
Es interesante comparar estos datos con los correspondientes de Harvard
(1999-2000), también excluyendo la medicina. Los resultados son:
Distribución
de estudiantes y profesores en la UNAV y en Harvard
|
|
Estudiantes de Pregrado |
Estudiantes de Post-grado (Masters y
doctores) |
Total estudiantes |
Total profesores |
Profesores permanentes |
Número de profesores permanentes por mil estudiantes |
|
UNAV |
11.347 |
3.738 |
15.085 |
1.509 |
499 |
33 |
|
Harvard |
6.6501 |
11.156 |
17.806 |
1.943 |
7812 |
44 |
1 Estos son los
estudiantes del college, en donde se imparte una educación en artes
liberales (humanidades y ciencia), y cuyo título principal es Bachelor of
Arts.
2 Harvard es
la única universidad de Estados Unidos en donde los únicos profesores
permanentes (tenured professors) son los catedráticos (full
professors), cuyo número asciende al 40% del profesorado. De los 499
profesores permanentes de Navarra, 114 son catedráticos (profesores
ordinarios), cuyo número equivale al 7,5% del profesorado. Por tanto, sin
incluir la medicina, Harvard tiene 44 catedráticos por mil estudiantes y la
UNAV tiene ocho; el promedio de las universidades españolas públicas y
privadas, sin desglosar la medicina, es de 5,7 catedráticos por mil alumnos.
Es interesante describir el proceso de selección del
profesorado permanente en UNAV. Tanto la promoción interna de profesores
permanentes como su contratación de otras universidades (españolas o extranjeras)
se rigen por los mismos criterios sencillos. La primera condición es, por
supuesto, que haya una plaza de profesor permanente disponible, junto con su
presupuesto. El departamento correspondiente a la plaza organiza una comisión
mixta con gente de fuera de la universidad y de la UNAV. Esta comisión mixta
examina el currículo del candidato y eleva una propuesta al departamento; si
éste la aprueba, la pasa a la Comisión Permanente (Rectorado), la cual estudia
de nuevo todo el expediente, y dice sí o no a la propuesta del departamento. El
Rector no rechaza una propuesta por si sólo. Es el conjunto del Rectorado (la
Comisión Permanente) quién aprueba o rechaza la propuesta. Antes de que la
Comisión Permanente se pronuncie formalmente sobre un nombramiento, el Rector
pide el visto bueno (“venia docente”) al Gran Canciller, el cual puede
concederlo o denegarlo. Si lo deniega, el nombramiento no prospera.
Si por cualquier razón justificada, un profesor no
funciona o no se adapta, la UNAV se reserva la flexibilidad de revocar el
nombramiento. No está obligada a guardar los profesores a perpetuidad como en
la universidad pública, aunque no hagan nada y estén en un rincón. Otra
posibilidad esencial en la selección
del profesorado es que la UNAV puede hacer una oferta salarial especial a un
candidato con méritos especiales. Este es el caso cuando se quiere abrir una
nueva línea de investigación y hay un candidato idóneo que aporta proyectos y
fondos de investigación; entonces se le hace una oferta salarial a la medida de
sus méritos. Esto es imposible en la universidad pública, en donde lo que prima
es el escalafón y la rigidez.[13]
Los alumnos. El número total de alumnos de la UNAV en 2000-2001
fue de 16.437, distribuidos de la forma siguiente: pregrado, 12.417 (76% del
total); master, 2.872 (17% del total); doctorado, 1.148 (7% del total).
Es de
interés considerar primero los estudiantes de pregrado (diplomaturas,
licenciaturas e ingenierías). Hay un proceso de selección en el que se requiere
una prueba de admisión que es característica de cada carrera, y para la que no
hay que hacer ninguna preparación especial. La admisión se concede a los
estudiantes de cualquier distrito universitario que obtengan la mejor
puntuación, de acuerdo con la ponderación siguiente: las notas del bachillerato
tienen un peso del 70%, y la prueba de admisión, del 30%. Obviamente, la
admisión depende también del numero de plazas existentes para cada carrera. Los
detalles últimos del proceso de admisión, como es también común en las universidades
americanas, no se publican.
Uno de los ideales de la UNAV es admitir a todos los
estudiantes con los méritos académicos suficientes, sin considerar su situación
económica familiar. En fin, lo que ha sido una realidad en Harvard y otras
universidades americanas desde hace bastantes años. Pero los dineros de Estados
Unidos y los de España son lo que son, y la UNAV no tiene un patrimonio
mobiliario (endowment) de $18.000 millones como Harvard. De todos modos,
los resultados obtenidos en la composición del alumnado por nivel económico
familiar son bastante satisfactorios. Estos son: el 10.5% de los estudiantes
son de familias con niveles de renta altos; el 53.5%, de familias con niveles
de renta medios; el 33.6%, de familias con niveles de renta bajos; y el 2,3%,
no están clasificados.[14]
Estas cifras demuestran que los esfuerzos de la UNAV para alcanzar su ideal son
patentes.
La UNAV tiene un Servicio de Asistencia Universitaria que
tramita las solicitudes de becas de sus estudiantes ante los organismos
públicos y otras entidades. La becas son concedidas por el Ministerio de
Educación, el Gobierno Foral de Navarra, el Gobierno Vasco, fundaciones
privadas, y la propia UNAV, la cual dedicó 490 millones de pesetas de su
presupuesto a ayudas económicas a sus estudiantes. Un total de 872 estudiantes
trabajaron a tiempo parcial en distintos servicios de la UNAV para ayudar a
costear sus estudios, y otros obtuvieron créditos bancarios. En resumen, todo
estudiante con los méritos académicos suficientes puede estudiar en la UNAV.[15]
Resulta sorprendente que de Miguel et al.
afirmen en su libro: “... Algunas universidades privadas, como Navarra y
Pontificia de Comillas, son muy buenas. Pero hay un componente católico en
esas universidades (opusdeista o jesuita) cuyo impacto en la formación
académica es difícil de evaluar. Son universidades con un código moral
peculiar, con una ideología conservadora ...”[16]
(mi cursiva). Nunca leí que el cristianismo, una de las raíces fundamentales de
la civilización occidental, fuese
un código moral peculiar. Lo que
sí puede constatarse es que la formación académica en la UNAV es excelente: por
ejemplo, en el curso 2000-2001, de los 165 graduados en Medicina de la UNAV que
se presentaron al examen MIR (Médicos Interinos Residentes) obtuvieron plaza
140 (85% de los presentados).
Es
política de la UNAV desarrollar al máximo su vinculación con los antiguos
alumnos. Por ejemplo, con motivo del Cincuentenario de la Universidad, la UNAV
ha pedido a la Agrupación de Graduados que consigan los recursos para financiar
20 becas. Son becas al honor, de forma que, una vez graduados, los becarios
devuelvan los recursos recibidos para dotar a otros 20 becarios. Se pretende
que la Agrupación de Graduados adquiera un protagonismo muy grande para dotar
de recursos económicos a personas que de otro modo no podrían ir a la
Universidad.
La cuestión de las donaciones de los antiguos alumnos
a sus universidades depende obviamente del nivel económico de los graduados,
pero también de una fiscalidad favorable. Con la excepción del Instituto de
Estudios Superiores de la Empresa (IESE),
cuyos graduados tienen unos niveles salariales muy altos y donde casi el 50% de
los mismos contribuyen significativamente al instituto, la UNAV no tiene un
patrimonio mobiliario significativo (endowment).
Ingresos
y gastos. Los gastos corrientes de la
UNAV se financian principalmente con las matrículas de los alumnos y con los
ingresos por donaciones de empresas e instituciones privadas. El presupuesto de
la UNAV es un tanto complejo ya que no se da como un conjunto consolidado, al
no incluir el IESE ni la Clínica Universitaria, los cuales tienen una
financiación autónoma.
A grandes rasgos, la UNAV separa lo que puede considerarse como ingresos y gastos corrientes de docencia de los gastos de investigación, los cuales se contabilizan aparte. El presupuesto docente del ejercicio económico del curso 2000-2001 para el campus de Pamplona y el de San Sebastián (ingenierías) es el siguiente:
|
INGRESOS |
En
miles de pesetas |
|
Pagos
por matrícula |
7.986.724 |
|
Ingresos
de empresas, instituciones ... |
1.740.254 |
|
Total |
9.726.978 |
|
GASTOS |
En
miles de pesetas |
|
Personal
docente |
3.692.262 |
|
Personal
no docente |
2.143.262 |
|
Gastos
corrientes en bienes y servicios (ordenadores, mobiliario, ...) |
3.106.023 |
|
Otros
gastos corrientes |
269.135 |
|
Inversiones
reales y transferencia de capital |
221.738 |
|
Total
|
9.432.420 |
Los gastos de investigación se contabilizan de varias
maneras. Existe un Plan de Investigación de la Universidad de Navarra (PIUNA)
con un conjunto de proyectos en distintas disciplinas, pero con prioridad en
biomedicina, que representan iniciativas propias de la universidad y que contó
con 950 millones de pesetas de presupuesto en el curso 2000-2001. Estos fondos
provienen de contribuciones de la Fundación Universitaria de Navarra, y de
otras entidades y personas que canalizan sus contribuciones a través de esta
Fundación, las cuales ascendieron a 578 millones de pesetas; el resto lo pagó
la universidad
En el mismo período, se han financiado 126 proyectos de
investigación con subvenciones de organismo públicos diversos: la Comisión de
la Unión Europea, el Ministerio de Ciencia y Tecnología, el Ministerio de
Sanidad y Consumo, el Gobierno de Navarra, etc... El total de subvenciones
recibidas ascendió a 704 millones de pesetas.
Hay también una Fundación para la Investigación Médica Aplicada
que recibe fondos de distintas empresas y entidades específicamente para
proyectos biomédicos.
Por
último, el Instituto Científico y Tecnológico de Navarra, S.A. (ICT), es una
entidad creada por la UNAV para la promoción, coordinación y gestión de la
investigación. En esencia, el ICT lleva a cabo proyectos de investigación bajo
contrato con empresas, y colaboraciones y contactos comerciales, es decir, su
misión es realizar investigación aplicada para la empresa y no académica. En el
curso 2000-2001, el ICT ha facturado 1.000 millones de pesetas.
Una institución sin fines de lucro como la UNAV, con el
ideal y la ambición de convertirse en una universidad investigadora de nivel
internacional, es como una esponja que puede absorber recursos económicos sin
límite (recuérdense los $18.300 M del endowment de Harvard). Este autor
mencionó a Pedro Gil (Vicerrector
de Alumnos y Formación Académica) un ejemplo más cercano a la tierra, el de la Universidad
de Notre Dame en Notre Dame, Indiana, una universidad católica fundada en 1842.
Después de más de un siglo, en 1952, su patrimonio mobiliario (endowment)
sólo ascendía a $9 M; hoy en día, asciende a $950 M. A la pregunta de si la
UNAV tenía planes de seguir por esta senda, Pedro Gil contestó que sí, pero que
por el momento sólo era un sueño, dado el nivel económico de España y la
fiscalidad que el Estado aplica a las instituciones sin fines de lucro. Pero el
buen camino ya ha comenzado.
Folklore. La UNAV tiene sólo 50 años, tan sólo un instante en
la historia de una institución cuya vida debe medirse en siglos. Pero se han
sentado las bases de una institución que puede aspirar a convertirse en una
universidad investigadora de nivel internacional. La UNAV, como es natural, no
podrá adelantarse al país en donde está radicada y del que se nutre.
Los pioneros, los que pusieron en marcha la
Universidad, sabían que de partida tenía que haber investigación. El primer año
académico de la Facultad de Medicina comenzó en octubre de 1954, sin contar con
un edificio propio sino con locales cedidos en diversos edificios sanitarios
provinciales. El primer decano, el Profesor Jiménez Vargas, se marchó en una
furgoneta a Alemania a comprar reactivos y aparatos para dotar el laboratorio
de fisiología y el de farmacología. Por esa época, 1953-54, en España no había
esas cosas. Y se puso en marcha una
revista, la Revista Española de Fisiología, que todavía sigue publicándose en
la actualidad. Está recogida por el Institute for Scientific Information
(ISI) de Filadelfia; no tiene un índice de impacto muy alto, pero ahí está. Los
pioneros lo tenían muy claro, querían hacer una universidad multidisciplinar.
Empezaron con la Facultad de Derecho, luego con la de medicina, después con la
de filosofía y letras, es decir, una universidad clásica, humanista. Pero luego
siguen la escuela politécnica (ingenierías) en San Sebastián y el IESE en
Barcelona. Sobre la Facultad de Medicina, se apoyan la Facultad de Farmacia y
la de Ciencias Biológicas. Pero desde el principio, empiezan con la Facultad de
Medicina, el reto más grande, el más difícil. Ninguna de las universidades
privadas nuevas, fundadas en los años 90, asumen este reto, porque ese es el
reto más grande, la Facultad de Medicina. Esa es la diferencia.
No es una casualidad que la
UNAV tenga una Facultad de Medicina de nivel internacional, porque el nivel de
la medicina en España es alto, gracias al sistema público de la Seguridad
Social, el cual ha sido construido con el esfuerzo de varias generaciones de
españoles. Es digno de admirar cómo la financiación de esta facultad ha sido
resuelta de forma plena y autónoma por medio de la Clínica Universitaria, en un
país como el nuestro en donde los mecanismos de financiación de instituciones
privadas sin fines de lucro son complejos y difíciles, debido al
intervencionismo estatal y a la inexistencia de una fiscalidad favorable.
Pero aquí tenemos un ejemplo
de cómo la iniciativa privada beneficia al conjunto de la sociedad por medio de
un círculo virtuoso. La Clínica de Navarra presta un servicio médico de gran
calidad, no sólo a los pacientes privados con rentas altas, sino también a
aquellos pacientes que tienen suscrito un seguro privado francamente barato.[17]
Las plusvalías generadas se reinvierten en la Clínica y en la Facultad de
Medicina. La facultad produce unos médicos con excelente preparación, como
muestran los resultados en los exámenes de MIR, y estos médicos acceden a
puestos en la Seguridad Social y
contribuyen a la mejora de la asistencia médica a lo largo y ancho del país.
Debido al enorme gasto
farmacéutico de la Seguridad Social, la necesidad de investigación en el área
de las ciencias biológicas y de farmacia que resulte en el descubrimiento de
nuevos fármacos es patente. El país podría ahorrarse miles de millones en
algunos de los fármacos producidos por las multinacionales farmacéuticas. Es de
esperar que el entorno médico, farmacéutico y biológico existente en la UNAV
pueda dar algunos frutos en esta área.
Otra operación de la UNAV,
que con el tiempo se ha convertido en una institución de notable éxito
internacional, es el Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE), con
campus en Barcelona y Madrid. El primer curso comenzó en el otoño de 1958. Sus
comienzos fueron muy modestos; los primeros profesores (entre ellos Rafael
Termes) eran principalmente ingenieros de profesión que diseñaron sus cursos
utilizando materiales didácticos basados en el método del caso de Harvard,
conseguidos primero en Europa, en la escuela francesa de negocios INSEAD y en
un instituto de negocios suizo en Lausanne. Más tarde, en 1962, se estableció
una relación directa con la Harvard Business School, que se ha mantenido
hasta el presente. En la actualidad, en un ranking de escuelas de negocios
europeas, elaborado por la revista americana Businessweek en 2001, el
IESE ocupa el tercer lugar, sólo detrás del INSEAD de Paris y de la London
Business School. El número total de estudiantes es de 564 (curso
2001-2002), el 62% de los cuales son extranjeros. La enseñanza se imparte en
inglés y en español. La admisión, basada en el currículo y una entrevista
personal, es muy selectiva ya que sólo se admite al 28% de los solicitantes. El
perfil medio de los estudiantes está representado por una persona de 28 años de
edad que abandona un empleo de 56.000 € anuales para hacer el programa de dos
años de duración (Master of Business Administration, MBA). Para
financiar los estudios, el IESE ofrece ayuda económica y algunos bancos ofrecen
préstamos que cubren el coste total de la matrícula de los dos años ($36.000),
cuya única garantía es el haber sido admitido en el programa por el IESE. Un
60% de los estudiantes reciben ayuda económica parcial por lo que tienen que
asumir deudas importantes, pero al terminar pueden tener ofertas de empleo con
un sueldo del orden de 100.000 € anuales.
El modelo del IESE es en
muchos aspectos la Harvard Business School, en particular la idea de
acumular un patrimonio mobiliario (endowment) basado en las donaciones de
sus antiguos alumnos y amigos. Debemos recordar que más del 60% de sus
graduados son extranjeros. Durante 2001, el 49% de los antiguos alumnos donaron
dinero al IESE, con una contribución media de $344. En 1999, el IESE recibió
una donación de más de $10 M, y en la actualidad tiene un patrimonio de $60 M.
Todo esto es imposible de concebir en una universidad privada con fines de
lucro, porque nadie está dispuesto a contribuir al bolsillo de los dueños.
Además del IESE, hay otras
escuelas de negocios españolas que han conseguido prestigio internacional, como
el ICADE de la Universidad de Comillas en Madrid, y el ESADE de Barcelona.
Todas tienen algo esencial en común: al impartir estudios que resultan en
títulos propios, no oficiales, tienen libertad total de acción, fuera del
alcance de la burocracia ministerial y de los vaivenes políticos que plagan los
estudios “oficiales”.
Una selección subjetiva de
algunos de los antiguos alumnos de la universidad que han alcanzado un cierto
relieve en el país es la siguiente:
Periodismo:
Jesús Ceberio, Director de El País.
Pedro J. Ramírez, Director de El Mundo.
Iñaki Gabilondo, Cadena Ser.
Luis Herrero, Cadena COPE.
Noelia Fernández, Directora
de Yahoo España.
Ciencia:
Pedro Etxenique, Premio Príncipe de Asturias de
Investigación Científica.
Derecho:
Juan Cruz Allí, político navarro.
Isabel Tocino, ex-ministra de Medio
Ambiente.
IESE:
Isidro Fainé, Director General de la Caixa.
Antoni Brufau, Director General de Gas Natural.
Javier Robles, Director General de Danone.
Josep Ferrer, Presidente de Freixenet.
Juan Etxebarría, Presidente de Nissan Motor Ibérica.
Joan Clos, Alcalde de Barcelona.
Tomás Pascual, Presidente de Leche Pascual.
Juan Samaranch, antiguo Presidente del COI.
José Mª Cuevas, Presidente de la CEOE.
Javier de Godó, editor de La Vanguardia.
Los graduados de periodismo constituyen un grupo diverso y plural, prueba
de que la formación en la UNAV no produce graduados con una mentalidad
estereotipada “de derechas”. Los del IESE han alcanzado posiciones relevantes
en el mundo empresarial, algunos en empresas familiares (éstos no necesitaron
beca), pero otros en grandes empresas nacionales y multinacionales.
[1] Debe notarse
que Franco nombró un nuevo gobierno con algunos ministros del Opus sólo en
1956.
[2] Véase el
capítulo 3 de este libro.
[3] Considero que la tradición democrática comienza
en 1975, con el fin de la dictadura de Franco.
[4] Folleto Universidad de Navarra, 2001
.
[5] Ibid.
[6] Cita de San
Josemaría Escrivá, ibid.
[7] Enciclopaedia Britannica, 1994.
[8] Véase el
capítulo 3 de este libro.
[9] Jesús M. De Miguel, Jordi Cäis y Elisabeth Vaquera, ob.
cit., pág. 333.
[10] Inicialmente,
la UNAV ofrecía una licenciatura en ciencias físicas; uno de sus graduados es
Pedro Etxenique, profesor de la Universidad del País Vasco y Premio Príncipe de
Asturias de Investigación Científica. Esta licenciatura fue suprimida por falta
de alumnos.
[11] Pedro Gil, Vicerrector
de Alumnos y Ordenación Académica, UNAV, comunicación privada, marzo
de 2002.
[12] Jesús M. de Miguel, Jordi Cäis y Elisabeth Vaquera, ob.
cit., pág. 279.
[13] Recientemente
Ignacio Cirac, un físico español considerado uno de los mejores teóricos de
óptica cuántica del mundo, hasta hace poco profesor de la Universidad de
Innsbruck, ha sido contratado como director de un instituto Max Planck de
Alemania. Varias universidades públicas españolas trataron de atraer a Cirac,
pero no aceptó por muchas razones, una de las cuales fue la imposibilidad de
negociar sobre el salario y otras condiciones (Physics to-day, agosto
2001). El escalafón funcionarial y la rigidez son sagrados, eso es lo que
importa y no la ciencia.
[14] Memoria del
Año Académico 2000-01, Universidad de Navarra.
[15] Toda
universidad que aspire a la excelencia asume que tiene que admitir a sus
estudiantes por mérito, puesto que la calidad de los estudiantes constituye uno
de sus activos esenciales. Esta tradición, muy arraigada en Estados Unidos,
está siendo desarrollada por las buenas universidades privadas españolas, entre
otras, por la Antonio de Nebrija, una universidad laica que describo más adelante.
[16] Jesús M. de Miguel, Jordi Cäis y Elisabeth Vaquera, ob.
cit., pág. 359.
[17] En el año 2001,
la cuota anual de un seguro de hospitalización con habitación individual para
individuos con edades de 26 a 45 años con la Asistencia Clínica Universitaria
de Navarra era de 41.216 pesetas. Esto da derecho a cualquier intervención
quirúrgica sin gasto extra alguno para el asegurado.