El
Instituto Pasteur
Una institución francesa que es un
patrimonio de la humanidad es el Instituto Pasteur.[1]
Fue fundado en 1887 por un decreto del gobierno francés, reflejando así la
tradición estatalista francesa, pero como una institución privada sin fines de
lucro de utilidad pública. Un mundo agradecido quiso contribuir a la obra de
Louis Pasteur, para que se
pudiese extender la vacunación contra la rabia, desarrollar las investigaciones
sobre las enfermedades infecciosas y difundir sus resultados. Esto se
materializó en una subscrición pública internacional con la que se recaudaron
los fondos para su financiación inicial.
Las contribuciones del Instituto
Pasteur a la salud incluyen la primera vacunación humana contra la rabia hecha
por Pasteur en 1885, el tratamiento de la difteria por seroterapia debido a
Roux y sus colaboradores en 1894, el
descubrimiento del virus del SIDA por Montagnier en 1983, y muchos otros descubrimientos
recientes en los campos de la genética y de la genómica.
Los valores e ideales con que fue
creado el Instituto Pasteur se han mantenido y desarrollado durante mas de un
siglo, y han resultado en una tradición inestimable que es apreciada
universalmente, porque las contribuciones del Instituto a la salud pública en
todo el mundo transcienden las culturas y los países. Fruto de esta valoración
universal del Instituto es el apoyo internacional a su misión, que arrancó desde
sus inicios con la subscrición para su establecimiento, y que hoy se
materializa en la existencia de múltiples asociaciones internacionales de apoyo
y colaboración. Algunas de ellas son: la Fundación Pasteur de Nueva York, que
recauda fondos para el Instituto; la Fundación Canadiense Louis Pasteur, que
lleva a cabo investigaciones sobre enfermedades infecciosas en colaboración con
e inspirada por el Instituto Pasteur; el Comité de Amigos del Instituto Pasteur
en el Japón, que recauda fondos para el Instituto y envía jóvenes
investigadores japoneses al Instituto en París; y la Asociación de Amigos del
Instituto Pasteur en Hong Kong, cuya misión es análoga al Comité de Amigos
japonés.
Además de estas instituciones de
apoyo y colaboración, hay una red mundial de Institutos Pasteur en los países
más diversos, no todos francófonos; algunos de ellos son: Instituto Pasteur
(IP) de San Petersburgo, IP de Marruecos, IP de Madagascar, IP de la Ciudad de
Ho Chi Minh (Saigón), IP de Irán, etc.
Desde 1900, ocho investigadores del
Instituto han ganado el premio Nobel de Medicina.
No es mi objetivo extenderme sobre
otras facetas del Instituto, como su participación en la creación de empresas
tecnológicas, la explotación de sus patentes, etc. Pero sí tiene interés describir
como Francia, uno de los países más centralizados y estatalistas, creó y
mantiene una institución privada sin fines de lucro de utilidad pública.
Los gobiernos franceses, fieles a sus tradiciones, intervienen en el Instituto
y lo apoyan a través de su característica de utilidad pública. Pero no
se les ocurre “nacionalizarlo”, porque una institución que por su excelencia es
un patrimonio de la humanidad no se cambia ni se la somete al control político.
El poder en el Instituto lo ejerce
un Consejo de Administración de 20 miembros cuya responsabilidad incluye el
nombramiento del Director General, aprobación de los presupuestos, política
de personal, auditoría de cuentas, etc. Hay cuatro miembros natos del
Consejo: un representante del Ministro de Investigación Científica y Técnica,
el Presidente del CNRS, el Director General del Instituto Nacional de la Salud
y de la Investigación Médica (INSERM) como representante del Ministro de
Sanidad, y un representante del Ministro de Hacienda. Los otros 16 miembros del
Consejo son elegidos por la Asamblea, tanto entre sus propios miembros como
entre personalidades externas.
La Asamblea del Instituto tiene unos
cien miembros: representantes del gobierno, rectores de universidades,
investigadores del Instituto, otro personal del Instituto, personalidades del
mundo de la investigación y de la empresa externos al Instituto, y directores
de los Institutos Pasteur extranjeros.
En resumen, el gobierno francés participa
en la supervisión del Instituto Pasteur a través de los jefes de las dos
grandes instituciones públicas de investigación, el CNRS y el INSERM y de otros
dos representantes, pero no ejerce ningún control político. Esto es
transcendental, porque, entre otras cosas, el Instituto Pasteur determina
libremente su política de personal: no tiene funcionarios. Su personal,
sin contar los estudiantes pre y post-doctorales, asciende a unas 2.500
personas de 63 nacionalidades.
La financiación del Instituto es la
siguiente: ingresos debidos a las actividades propias (asistencia y servicios
médicos), 42,8%; contribuciones del Estado, 31%; ingresos debidos al mecenazgo
y a las rentas del patrimonio propio del Instituto, 26,2%.