Stanford y Silicon Valley.  Tiene un interés especial para los europeos conocer y comprender la gestación y la evolución del fenómeno de Silicon Valley, la concentración de industria electrónica e informática más importante del mundo. Silicon Valley es una expresión que empezó a usarse extensamente a finales de los 70. Geográficamente designa a un área que se extiende principalmente desde Stanford-Palo Alto hacia el sur hasta San José.

            Silicon Valley (el Valle en adelante) es un ejemplo determinante de la creatividad de las instituciones e individuos autónomos para crear empresas tecnológicas con las que satisfacer las necesidades de la sociedad. Toda la gestación, crecimiento y desarrollo del Valle se hace sin la intervención de ninguna administración pública.

            La gestación del Valle no fue debida a ningún plan. Su origen se debe principalmente  a un individuo, el Profesor Frederick Terman del departamento de ingeniería eléctrica de Stanford. Terman, nacido en 1900, llegó a a Stanford a los diez años con sus padres. Su padre, Lewis Terman, fue profesor de psicología en Stanford y alcanzó fama como contribuidor al desarrollo de la prueba Stanford-Binet  para la medida del coeficiente de inteligencia (IQ). Fred Terman obtuvo su título de licenciado en ingeniería química (AB) y luego el de ingeniero eléctrico, ambos en Stanford. En los años 20, California era una región relativamente subdesarrollada de los Estados Unidos, lejos de los centros de cultura, de la investigación y de la industria. Para alcanzar un nivel profesional alto, un graduado de Stanford tenía que ir a la Costa Este para completar sus estudios. Terman fue a MIT, en donde obtuvo su PhD en 1924 bajo la dirección de Vannevar Bush.

            Con 24 años y su PhD bajo el brazo, Terman regresó a casa de sus padres en el campus de Stanford para pasar el verano de 1924. Sus planes eran regresar a MIT en el otoño e incorporarse a su facultad con el puesto de assistant professor. Estos planes se vieron frustrados por una tragedia personal: se le diagnosticó una tuberculosis miliar grave. En los años 20 la tuberculosis no tenía cura ni existían los antibióticos. Lo único que podía hacerse era mantener un reposo absoluto en cama, y esperar que sucediera lo mejor. Terman pasó un año en cama. Durante este tiempo empezó a escribir su primer libro, Radio Engineering, que fue publicado finalmente en 1932. Al año siguiente del regreso a su casa en Stanford, en otoño de 1925, Terman obtuvo un empleo a tiempo parcial como instructor en la universidad. Todavía enfermo, se levantaba de la cama el tiempo justo para impartir dos horas de clase. Su convalecencia fue larga y durante la misma desarrolló una gran disciplina y hábitos de trabajo, para aprovechar al máximo sus energías físicas.

            Su salud mejoró gradualmente y en 1927 fue nombrado assistant professor de ingeniería eléctrica, associate professor en 1930 y en 1937 full professor y jefe del departamento de ingeniería eléctrica.

¿Cómo era el entorno de Stanford en los años 30? La Gran Depresión no conocía fronteras y lo condicionaba todo; el departamento de ingeniería eléctrica sólo contaba con dos profesores, incluido Terman. El dinero era muy escaso, cualquier accidente que fundiese algunas lámparas de vacío o dañase instrumentos de medida (amperímetros y voltímetros) producía una crisis de presupuesto; Terman ordenó proteger a los aparatos de medida con fusibles. Esto era bastante trabajoso, ya que cuando se fundía alguno, a veces era difícil encontrar el repuesto adecuado. El laboratorio de electrónica estaba en el ático del edificio de ingeniería; el tejado a veces tenía goteras considerables y no había dinero para repararlo.

Los estudiantes que querían hacer estudios post-graduados en Stanford tenían que vencer dificultades muy agudas. Algunos retazos de la historia personal de Edward Gintzon, que con el tiempo sería presidente de Varian, una de las compañías pioneras del Valle, son reveladores a este respecto. Gintzon obtuvo su licenciatura (AB) en ingeniería eléctrica en 1936 en la Universidad de California en Berkeley  (a unos 80 km de Stanford). Recordando aquellos tiempos, estimó que de los 10.000 estudiantes que terminaron en Berkeley aquel año, sólo dos o tres encontraron un empleo de inmediato. Gintzon pasó todo el verano del 36 buscando trabajo, primero en el campo de su carrera, y luego cualquier trabajo. Finalmente, llegado el otoño, consiguió una entrevista con Terman y éste le ofreció un puesto de ayudante de investigación con un sueldo de $135 por trimestre. Esto fue su salvación y le permitió empezar sus estudios post-graduados. A partir de aquí, su trayectoria es típica. Obtuvo su PhD en física en 1940, y durante la guerra fue a trabajar en proyectos militares  en la Costa Este. Al terminar la guerra volvió a  Stanford como assistant professor y cuando los hermanos Varian[1] fundaron su compañía, Varian Associates, empezó a trabajar como consultor para ella. Su dedicación a Varian fue creciendo y finalmente dejó la universidad por el puesto de presidente de la compañía. Gintzon recordó años más tarde la dedicación de Terman a sus estudiantes, cómo siempre tenía tiempo disponible para hablar de los problemas técnicos o sobre la situación de la industria electrónica local.

Antes de la segunda guerra mundial la industria electrónica en la zona de Palo Alto y alrededores tenía poca envergadura, de hecho estaba naciendo. Las oportunidades para los ingenieros graduados de Stanford eran mejores en la Costa Este y, para mejorar esta situación, Terman trató de animarles a crear sus propias compañías. Terman conocía las compañías ya establecidas porque algunos de sus estudiantes habían conseguido trabajo en las mismas. Packard, uno de sus estudiantes de entonces, recordó que una ventaja de tomar el curso de Terman era que, al final del mismo, llevaba a los estudiantes a visitar los laboratorios y las industrias locales de electrónica. Packard observó por primera vez a jóvenes empresarios trabajando en nuevos dispositivos electrónicos en compañías que ellos mismos habían fundado. Terman señalaba a sus estudiantes que muchas de las compañías de electrónica, tanto locales como del resto del país, habían sido fundadas por individuos con poca o ninguna formación técnica. Les sugirió que alguien con formación universitaria en ingeniería y además con alguna formación en técnicas empresariales podría tener mucho más éxito.

Hewlett y Packard obtuvieron su licenciatura (AB) en ingeniería eléctrica en 1934 y eran compañeros y amigos. Después de unos años de transición en que ambos fueron a la Costa Este en busca de oportunidades, ambos volvieron a Stanford para estudiar para el título post-graduado de ingeniero eléctrico, el cual consiguieron en 1939. Terman les animó a fundar su propia compañía, de hecho el primer producto de la misma fue un dispositivo electrónico desarrollado a partir del trabajo de tesis de Hewlett, para el que Terman había conseguido  una  modesta  financiación.  Hewlett asumió la responsabilidad técnica principal  mientras que Packard, de carácter más extrovertido, asumió el papel de dirección de la empresa. Fundaron su compañía en 1939, el mismo año en que obtuvieron el título de ingeniero, y el resto es historia.

Todo esto pone de relieve el hecho de que, antes de la segunda guerra mundial, tanto Stanford como el área a su alrededor estaban mucho más atrasadas que los centros universitarios e industriales de la Costa Este. De hecho, al graduarse en 1934, Hewlett fue a MIT para hacer un Master en ingeniería eléctrica, mientras que Packard consiguió un empleo con General Electric en el estado de Nueva York. Las oportunidades en la zona que hoy se llama el Valle eran realmente muy escasas, y fue Terman quién en aquellos años tan difíciles animó a sus estudiantes a crear sus propias compañías. Estas eran ciertamente operaciones de muy poca envergadura (chiringuitos).

La segunda guerra mundial cambió todo esto. Terman fue llamado por Vannevar Bush,[2] su director de tesis en MIT, para ponerse al frente de un proyecto masivo de investigación y desarrollo de radar en la universidad de Harvard. El objetivo del proyecto era desarrollar contra-medidas electrónicas para interferir con los rádares enemigos, y fue alcanzado con éxito notable. Durante los años de guerra, Terman tuvo contactos estrechos con el establecimiento científico y técnico de la Costa Este y con los responsables de la política científica del gobierno. Esto le sirvió de mucho cuando en 1946 regresó a Stanford como decano de la facultad de ingeniería. El gobierno de Washington había tomado una conciencia muy clara del papel decisivo que los científicos e ingenieros habían jugado en la guerra; como consecuencia, al terminar ésta, el apoyo federal a la investigación en las universidades adquirió una importancia desconocida hasta entonces. Los contactos de Terman, establecidos durante la guerra, le ayudaron a obtener financiación federal en forma de contratos de investigación para su facultad de ingeniería. Su política, iniciada antes de la guerra, de fomentar los contactos entre los profesores y graduados jóvenes y la industria electrónica local continuó, pero ahora en un entorno mucho más rico en posibilidades por la radicalmente distinta situación económica. Terman en esta época era ya todo un personaje, miembro del consejo de administración de varias compañías nuevas, y un conferenciante frecuente en reuniones de la industria electrónica local.

Aun así, Stanford era una universidad de un nivel inferior a las grandes universidades de la  Costa  Este,  al tener  menos  medios  económicos   y  por  tanto  unos   programas de investigación menores. Para financiar su expansión, a principios de los 50 surgió la idea de construir  un  parque industrial  en las tierras  del campus. La universidad  sólo  utilizaba una fracción muy pequeña de sus más de 33 km2 de tierra. La carta fundacional prohibía a perpetuidad que la universidad vendiera tierra alguna, pero nada impedía su alquiler. El alquiler de tierra durante períodos de tiempo muy largos es un concepto bastante extendido en el derecho anglosajón. Stanford elaboró un mecanismo para alquilar las tierras por períodos de tiempo fijos (típicamente 99 años), y de esta forma nació el Stanford Industrial Park a principios de los 50. Terman, con gran intuición, sugirió que las tierras se alquilasen sólo a empresas de alta tecnología que pudiesen beneficiar a la universidad, a través de las interacciones con  los  distintos  departamentos;  de  esta  forma,  las compañías podían  beneficiarse de la colaboración de los miembros de las facultades de ingeniería y de ciencias de Stanford, al mismo tiempo que tenían un acceso privilegiado y fácil a los nuevos graduados. El primer contrato de alquiler fue firmado en 1951 por la compañía Varian, la cual ocupó el primer edificio construido en el parque en 1953. Nótese que el edificio es propiedad de la empresa, pero la tierra sobre la que está construido sigue siendo propiedad de la universidad. Poco después siguieron empresas como Kodak, General Electric, Shockley Transistor Laboratory de Beckman Instruments, Lockheed, Hewlett-Packard, y otras.

            Terman fue también quien indujo a Shockley, co-inventor del transistor, a regresar a Palo Alto, ciudad en la que había crecido. Al  principio  Shockley  fue  contratado  por  Beckman Instruments, una empresa de Palo Alto, para crear y establecer el Shockley Transistor Laboratory en 1955, el cual fue la primera empresa de semiconductores en Silicon  Valley.  Shockley tenía un carácter muy difícil y autoritario; ocho de sus jóvenes asociados en el Shockley Laboratory lo abandonaron y fundaron Fairchild Semiconductors en Palo Alto. Entre los “ocho traidores” (según Shockley) se encontraban Robert Noyce y Gordon Moore, los futuros fundadores de Intel. La fundación de Fairchild fue la gran explosión de la industria de los semiconductores: al menos 38 nuevas compañías fueron fundadas por antiguos empleados de Fairchild; la más famosa es Intel.[3]

La visión de Terman no estuvo limitada a la electrónica.[4] Cuando en 1958 fue nombrado vice-presidente de Stanford, dirigió sus energías al departamento de química, al que convirtió en uno de los mejores del país. Atrajo como profesores a dos químicos destacados, uno fue William Johnson de la universidad de Wisconsin, y el otro fue Carl Djerassi, graduado de la misma universidad pero entonces vice-presidente de investigación de una compañía farmacéutica, Syntex, basada en Méjico. La contratación de Djerassi fue un hito en la historia de Stanford: no sólo consiguió que Syntex estableciera una subsidiaria en Estados Unidos y un centro de investigación en el Stanford Industrial Park, sino que junto con Zaffaroni, vice-presidente ejecutivo de Syntex, Djerassi fundó cuatro nuevas compañías en el área de medicina y farmacia (Alza, Dynapol, Syva y Zoecon). Syntex fue la compañía pionera en el desarrollo de la píldora anticonceptiva, y Alza es hoy una compañía farmacéutica con ventas anuales de $2.000 millones, destacada por su alta tecnología. Ha sido adquirida en 2001 por Jonhson&Jonhson por $10,5 mil millones.

            A medida que la industria de alta tecnología fue creciendo, las nuevas compañías fueron estableciéndose hacia el sur, buscando terrenos más extensos y más baratos, avanzando desde Palo Alto hacia San José, en donde la densidad de industrias electrónicas es hoy muy alta. Es a partir de finales de los 70 que esta zona empieza a llamarse Silicon Valley. Algunas de las compañías más importantes del Valle son: Intel, en Santa Clara; Apple,  en Cupertino; Sun Microsystems, en Palo Alto; Computer Associates, en San José; IBM, en Palo Alto y San José; Hewlett Packard, en Palo Alto.

            La importancia  alcanzada por  el Valle  en  la economía mundial ha dado lugar a que

este fenómeno haya sido estudiado extensamente. Los factores más importantes que han conducido al desarrollo actual se enumeran a continuación.

 

 

· Infraestructura técnica

 

Las nuevas compañías (start-ups) tienen más posibilidades de triunfar en zonas con la infraestructura técnica y social adecuadas. La infraestructura técnica necesaria incluye edificios de industria ligera construidos y de bajo alquiler con buenas comunicaciones. No tiene que usarse capital riesgo para conseguir espacio. En cualquier momento, entre Palo Alto y San José están disponibles para alquilar de 300 a 400 mil metros cuadrados de edificios de industria ligera.[5]

            También se requiere el acceso fácil a tecnologías básicas, para que la nueva compañía pueda dedicarse por completo a su idea principal. Esto requiere que haya pequeñas compañías de servicios técnicos como preparación de vidrio, trabajos con metal o lo que sea. Todo esto se encuentra sin problemas en el Valle.

 

· Infraestructura social

 

Esta es más importante todavía que la técnica, ya que es una característica cultural. Requiere una mentalidad dispuesta a tomar riesgos y a aceptar cambios. No hay estigma asociado con el fracaso de una nueva compañía; los capitalistas de riesgo lo aceptan como algo inevitable. De hecho estos operan con  la hipótesis de que sólo una fracción muy pequeña de las compañías que financian van a darles beneficios. Las experiencias fracasadas sirven para evitar los mismos errores en el futuro.

Mientras no se trate de las actividades principales de las empresas, hay un intercambio fluido de información entre ingenieros, presidentes y empleados de distintas compañías, los cuales coinciden en ferias de tecnología, seminarios, presentaciones, en las canchas de tenis, etc. Este intercambio de información facilita el aprendizaje rápido de temas generales importantes, de forma que no hay que perder el tiempo trabajando en estas cuestiones.

 

· Ideas

 

Las nuevas compañías se basan en ideas generadas en una universidad o en el laboratorio de investigación de una empresa. Si una idea está basada en una tecnología conocida, se puede saber en un tiempo relativamente corto (dos o más años) si un producto basado en la misma puede tener éxito. Si la idea es revolucionaría (por ejemplo, trenes basados en la superconductividad), pueden pasar 10 a 20 años antes de que se sepa si un producto va a tener éxito comercial.

 

· Personal

 

Las nuevas compañías requieren personal de alta calificación y altamente motivado, dispuesto a trabajar muchas horas. Esta gente proviene normalmente de las universidades o de otras compañías. Las opciones de acciones y otros modos de remuneración relacionados con el éxito de la compañía son esenciales para atraer a esta gente.

            La contribución más importante de Stanford a las compañías de alta tecnología no es tanto las ideas generadas en la universidad, sino la formación de ingenieros y científicos de talento y creatividad.

 

· Dinero

 

Este proviene de las compañías de capital riesgo cuyo interés es hacer inversiones importantes para obtener beneficios, y no porque se queden impresionadas por la tecnología propuesta por empresas de nueva creación. Hay una carretera en las colinas justo detrás del campus de Stanford, Sand Hill Road,  con  las  oficinas  desde  donde  se  maneja  la  mitad del capital riesgo de los Estados Unidos.[6] Los socios de estas compañías de capital riesgo tienen un conocimiento profundo de tecnología  y  dirección  de  empresas  y,  a veces,  durante su fase inicial ocupan el puesto  de presidente de las compañías en las que invierten. Un ejemplo reciente es el de Ray Lane, presidente de Oracle hasta 2000, que ha sido contratado como socio en la compañía de capital riesgo Kleiner Perkins Caufield & Byers, situada en Sand Hill Road.

James Gibbons, decano de la facultad de ingeniería de Stanford, publicó datos correspondientes a 1988 sobre 50 compañías del Valle, entre cuyos fundadores figuraba al menos un graduado de Stanford. Sus ventas sumaban entonces $25.000 millones, más del 50% de los $40.000 millones de ventas de todas las compañías de alta tecnología del Valle. Entre las compañías relacionadas con Stanford figuran algunas grandes y viejas como Hewlett-Packard y Varian, otras grandes y jóvenes como Cisco y Sun Microsystems, y otras que están empezando. Asimismo, Gibbons da los datos de variación del empleo desde 1960 a 1990: el número de puestos de trabajo en empresas de alta tecnología aumentó desde 17.000 a 268.000[7].



[1] Los hermanos Varian, Russel y Sigur, junto con William Hansen, descubrieron el klistrón, un tubo de radio que es un potente generador de microondas. El klistrón fue utilizado inicialmente en aplicaciones de radar, y posteriormente en aceleradores de electrones.

 

[2] Vannevar Bush jugó un papel muy destacado como organizador de la investigación con fines militares durante la guerra, incluido el proyecto Manhattan de construcción de la bomba atómica.

 

[3] David A. Kaplan, The Silicon Boys, Harper Collins, Nueva York, 2000.

 

[4] Algunos de los datos biográficos de Terman fueron obtenidos en Carolyn Tajnai,  Fred Terman, The Father of Silicon Valley, un informe del Stanford Computer Forum publicado internamente en 1985.

 

[5] En Silicon Fen, el núcleo de 1.600 empresas de alta tecnología creado en los alrededores de la Universidad de Cambridge (Inglaterra), a pesar de que se dispone de tecnologías propias de vanguardia, no se han podido desarrollar grandes empresas por las restricciones de planificación urbana impuestas por las autoridades regionales y por la deficiente infraestructura de transportes.

 

[6] Conceptualmente, la expresión capital riesgo es sinónima de capital privado. Que burocracias públicas se empeñen en fundar empresas con “capital riesgo” público es una contradicción, porque si una empresa fracasa y se pierde el capital público invertido, ¿qué es lo que arriesgaron los burócratas responsables?. Pues eso, el dinero de los españoles y no el de sus bolsillos.

 

[7] James Gibbons, Campus Talk, 16 de marzo de 1995, Stanford News Service.